Valiant High representa uno de los ejercicios de estilo más frescos y audaces dentro del catálogo contemporáneo de Valiant Entertainment. Escrita por Daniel Kibblesmith e ilustrada por Derek Charm, esta miniserie de cuatro números se aleja de la narrativa densa, geopolítica y a menudo sombría que caracteriza al universo principal de la editorial para sumergirse de lleno en el género de la comedia juvenil y la sátira escolar. La premisa es tan directa como efectiva: ¿qué pasaría si todos los héroes y villanos del Universo Valiant fueran estudiantes y profesores en un instituto de secundaria estadounidense?
La obra se sitúa en una realidad alternativa, un "Elseworlds" en términos comiqueros, donde las apuestas de vida o muerte y las invasiones alienígenas son sustituidas por el drama de las hormonas, la jerarquía social de los pasillos y la ansiedad por el baile de graduación. El acierto fundamental de Kibblesmith no es solo trasladar a los personajes, sino reinterpretar sus arquetipos heroicos bajo la lente de los clichés de las películas de adolescentes de los años 80 y 90, pero con un giro moderno y autoconsciente.
En el centro de la narrativa encontramos a Aric de Dacia, conocido en el canon principal como el imponente X-O Manowar. Aquí, Aric es el "quarterback" estrella del equipo de fútbol americano, un joven cuya armadura Shanhara es reinterpretada como una chaqueta de instituto supertecnológica que todos envidian. A su lado, encontramos a figuras como Ninjak (Colin King), quien mantiene su aura de misterio y sofisticación, pero aplicada a ser el chico "cool" y distante que parece estar por encima de todo.
El reparto es coral y aprovecha cada rincón de la mitología de la editorial. Los "Psiots", que en la línea principal son parias perseguidos o soldados de élite, aquí forman el grupo de los chicos raros o superdotados. Peter Stanchek y Faith Herbert (Zephyr) aportan el corazón emocional a la historia; Faith, en particular, brilla como la entusiasta aficionada a la cultura pop, manteniendo su esencia optimista que la ha convertido en un icono de la editorial. Por otro lado, la dinámica de poder se traslada al profesorado y la administración: Toyo Harada, el telépata más poderoso y ambicioso del mundo, ejerce aquí como el estricto y manipulador director de la escuela, mientras que figuras como Bloodshot son reimaginadas de forma hilarante, en este caso como el instructor de gimnasia extremadamente intenso y con métodos de entrenamiento cuestionables.
El conflicto principal no gira en torno a la dominación mundial, sino a la rivalidad entre las distintas facciones escolares. Los "Unity", el equipo de élite del instituto, deben lidiar con los "Renegades", los rebeldes que no encajan en el sistema establecido por Harada. A través de esta estructura, el cómic explora temas como la identidad, la presión por encajar y el descubrimiento de las propias capacidades, todo ello salpimentado con un humor inteligente que recompensa al lector veterano con constantes referencias internas (easter eggs), pero que resulta perfectamente accesible para alguien que jamás haya leído un cómic de Valiant.
Visualmente, el trabajo de Derek Charm es el complemento perfecto para el guion de Kibblesmith. Su estilo es limpio, vibrante y marcadamente caricaturesco, alejándose del realismo detallado de series como *Bloodshot Reborn* o *Harbinger*. El diseño de personajes es ingenioso, logrando que cada héroe sea instantáneamente reconocible a pesar de vestir ropa de calle o uniformes escolares. El uso del color es explosivo, reforzando esa atmósfera de energía juvenil y ligereza que define a la obra.
En conclusión, *Valiant High* es una carta de amor satírica a un universo de ficción complejo. Logra despojar a los personajes de su carga trágica para revelar su humanidad más básica a través de la lente de la adolescencia. Es una lectura ágil, divertida y visualmente atractiva que demuestra la versatilidad de las propiedades de Valiant, probando que incluso los guerreros más fieros y los tiranos más peligrosos no son nada comparados con el desafío de sobrevivir a cuatro años de preparatoria.