Weena

Weena es una de las obras más representativas de la fantasía heroica dentro de la *bande dessinée* (cómic franco-belga) contemporánea. Escrita por el prolífico guionista Éric Corbeyran e ilustrada con una sensibilidad exquisita por Alice Picard, esta serie se aleja de los tropos más simplistas del género para ofrecer una epopeya cargada de intriga política, misticismo y un profundo desarrollo de personajes. Publicada originalmente por la editorial Delcourt, la obra se extiende a lo largo de varios álbumes que componen un tapiz narrativo denso y visualmente cautivador.

La historia comienza con un hallazgo fortuito en medio de un invierno inclemente. Un grupo de enanos, liderados por el noble y rudo Gidre, encuentra a una bebé abandonada en la nieve. A pesar de las reticencias iniciales y las leyes de su pueblo, deciden adoptarla. La niña, bautizada como Weena, crece en el reino subterráneo de los enanos, rodeada de afecto pero marcada por una diferencia física evidente: no es una de ellos. Su estatura, sus rasgos y una extraña marca en su cuerpo delatan un origen que nadie en las montañas puede explicar con certeza.

A medida que Weena alcanza la adolescencia, el cómic explora la crisis de identidad de una joven que se siente extranjera en su propio hogar. Sin embargo, el relato pronto trasciende el drama personal para escalar hacia un conflicto de proporciones continentales. El mundo en el que habita Weena está fragmentado por antiguas rencillas entre razas y facciones. La existencia de la joven no es un accidente de la naturaleza, sino el eje central de una profecía que amenaza con alterar el equilibrio de poder entre los reinos de los hombres, los elfos y las fuerzas oscuras que acechan en las sombras.

El guion de Corbeyran destaca por su capacidad para manejar múltiples hilos narrativos de forma simultánea. Mientras seguimos el viaje de autodescubrimiento de Weena, la trama nos sumerge en las cortes reales, donde la traición y la ambición dictan el destino de miles. No es un cómic de acción gratuita; cada enfrentamiento y cada huida tienen un peso emocional y político. La serie se divide en ciclos que permiten al lector ver la evolución física y psicológica de la protagonista, quien pasa de ser una protegida vulnerable a convertirse en una figura clave en la resistencia contra una oscuridad emergente personificada en figuras antagónicas de gran carisma y crueldad.

El apartado visual de Alice Picard es, sin duda, uno de los pilares que sostienen la obra. Su estilo evoluciona notablemente a lo largo de los tomos, refinando un trazo que combina la delicadeza del diseño de personajes con una arquitectura y unos paisajes de una riqueza abrumadora. Picard logra dotar a cada raza de una estética distintiva que va más allá de lo convencional, aportando una identidad visual propia al mundo de Weena. El uso del color también juega un papel narrativo fundamental, alternando entre los tonos cálidos y opresivos de las minas enanas y la luminosidad etérea de los bosques o la frialdad de los páramos desolados.

Temáticamente, *Weena* aborda cuestiones como el determinismo frente al libre albedrío, el racismo sistémico entre las diferentes especies del mundo fantástico y el sacrificio necesario para alcanzar la paz. La protagonista es un personaje femenino fuerte, no por una invulnerabilidad física, sino por su resiliencia y su capacidad para cuestionar el orden establecido.

En resumen, *Weena* es una lectura obligatoria para los aficionados al género que buscan una historia madura, con un trasfondo mitológico sólido y un arte que invita a la contemplación. Es una saga que entiende que la verdadera magia no reside solo en los hechizos o las profecías, sino en los vínculos que se forman entre individuos que, a pesar de sus diferencias, deciden enfrentarse juntos a un destino incierto. La obra de Corbeyran y Picard se consolida así como un referente de la fantasía europea, equilibrando perfectamente la épica de las grandes leyendas con la humanidad de sus protagonistas.

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