Trece (XIII) no es solo una serie de historietas; es la columna vertebral del *thriller* conspirativo en el cómic europeo. Creada en 1984 por el guionista Jean Van Hamme y el dibujante William Vance para la revista *Spirou*, esta obra se ha consolidado como un referente absoluto de la *bande dessinée* (BD) franco-belga, fusionando el ritmo del suspense cinematográfico estadounidense con la sofisticación narrativa y visual del mercado europeo.
La premisa de la obra arranca con un tropo clásico pero ejecutado con una precisión quirúrgica: un hombre es hallado inconsciente en una playa de la costa este de Estados Unidos por una pareja de ancianos. El desconocido ha recibido un disparo en la cabeza que le ha provocado una amnesia total, borrando cualquier rastro de su identidad, su pasado o sus habilidades. Las únicas pistas sobre su origen son una constitución física atlética, una cicatriz de cirugía estética y un tatuaje en la clavícula izquierda con el número romano XIII.
A partir de este punto de partida, Van Hamme teje una trama de una complejidad asombrosa que se expande en múltiples capas. Lo que comienza como la búsqueda personal de un hombre por recuperar su nombre se transforma rápidamente en una huida desesperada por la supervivencia. Trece descubre que no solo es un hombre perseguido por asesinos profesionales de una eficiencia aterradora, sino que su rostro y su pasado parecen estar intrínsecamente ligados al magnicidio más traumático de la historia reciente del país: el asesinato del presidente William Sheridan.
La estructura narrativa de la serie se apoya en el concepto del "rompecabezas de identidades". A medida que el protagonista avanza, se le asignan diferentes nombres y roles —desde un capitán de élite hasta un agente encubierto o un heredero de una fortuna—, pero cada respuesta parcial genera nuevas y más peligrosas preguntas. El guion de Van Hamme destaca por su capacidad para manejar un elenco coral de personajes secundarios, donde las lealtades son volátiles y nadie es quien dice ser. Figuras como el implacable asesino conocido como "La Mangosta", el coronel Amos o la mayor Jones, aportan una profundidad que eleva el relato por encima del simple género de acción.
El trasfondo político es el otro gran pilar de *Trece*. La obra explora las cloacas del Estado, las sociedades secretas y las conspiraciones de alto nivel que buscan subvertir el orden democrático. La trama central del primer ciclo gira en torno a la "Conspiración de los XX", un grupo de individuos poderosos que planean un golpe de Estado para instaurar un régimen autoritario. Esta atmósfera de paranoia, muy influenciada por el cine de suspense de los años 70 y las novelas de Robert Ludlum (especialmente *El caso Bourne*), se siente vibrante y tensa en cada página.
Visualmente, el trabajo de William Vance es magistral y fundamental para el éxito de la serie. Su estilo se caracteriza por un realismo detallado y una documentación exhaustiva. Vance logra dotar a la obra de una atmósfera cinematográfica mediante un uso inteligente del encuadre y una narrativa visual fluida que no sacrifica el detalle en los escenarios, los vehículos o el armamento. Su capacidad para retratar la expresividad y el tormento interno del protagonista permite que el lector empatice con un hombre que es, esencialmente, un lienzo en blanco. El color, a menudo aplicado con una paleta sobria pero efectiva, refuerza la sensación de realismo sucio y peligro constante.
En resumen, *Trece* es una obra maestra del suspense que disecciona temas como la pérdida de la identidad, la corrupción del poder y la lucha del individuo contra sistemas opresores invisibles. Es un cómic que exige una lectura atenta, recompensando al lector con una trama perfectamente hilada donde cada detalle, por pequeño que parezca en los primeros álbumes, acaba teniendo una relevancia crucial en el clímax de la historia. Sin recurrir a elementos fantásticos, la serie logra mantener una tensión constante a lo largo de sus numerosos volúmenes, convirtiéndose en una lectura obligatoria para cualquier entusiasta del noveno arte que busque una narrativa adulta, inteligente y profundamente adictiva.