The Ballad of Sleeping Beauty, publicada por la editorial Scout Comics, representa una incursión profunda y sombría en el terreno de la fantasía oscura, alejándose drásticamente de las interpretaciones folclóricas tradicionales y las adaptaciones cinematográficas edulcoradas. Escrita por Dan Wickline, la obra se configura como una reinvención que utiliza el núcleo del cuento de los hermanos Grimm y Perrault no como una base para el romance, sino como el epicentro de una tragedia de proporciones épicas y tintes de horror gótico.
La premisa del cómic nos sitúa en un mundo donde la famosa maldición del sueño no es un evento aislado que afecta a una sola princesa en un castillo lejano, sino una fuerza de la naturaleza devastadora y contagiosa. La narrativa se centra en Silas, un joven cuya vida ha sido fragmentada por esta plaga mágica. A diferencia del arquetipo del "Príncipe Azul" que busca la gloria o el amor verdadero, Silas es un protagonista impulsado por la desesperación y el deber fraternal. Su motivación principal es encontrar una cura para su hermana, quien ha caído víctima del sueño eterno que asola la tierra.
El mundo que Wickline construye es uno de decadencia y desesperanza. La "Bella Durmiente" en esta versión no es una damisela en apuros esperando un beso, sino el origen de una anomalía que altera la realidad. El cómic explora la idea de que el sueño no es un estado de descanso, sino una dimensión o una prisión de la que nadie regresa, y que se extiende como una enfermedad por los reinos. Esta interpretación transforma el entorno en un paisaje post-apocalíptico de corte medieval, donde los supervivientes deben lidiar con las consecuencias de una magia que ha salido terriblemente mal.
Desde el punto de vista estructural, la obra se divide en una búsqueda (quest) que lleva al lector a través de diversos territorios hostiles. Cada capítulo profundiza en la mitología de este universo, revelando que las figuras clásicas del cuento —como las hadas o la figura de la bruja malvada— poseen motivaciones mucho más complejas y oscuras de lo que sugiere la tradición. El guion de Wickline se apoya en un ritmo pausado pero constante, priorizando la atmósfera y el desarrollo de la carga emocional de Silas sobre la acción gratuita.
El apartado visual es fundamental para transmitir la opresión de la historia. El arte utiliza una paleta de colores que refuerza la sensación de un mundo que se apaga. Los diseños de personajes huyen de la estética limpia de la alta fantasía para abrazar un estilo más sucio y realista, donde el desgaste del equipo y el cansancio en los rostros de los personajes son evidentes. La representación del "sueño