Tales from Wonderland: Alice (2008)

*Tales from Wonderland: Alice*, publicado en 2008 por la editorial Zenescope Entertainment, representa uno de los pilares fundamentales para comprender el vasto y retorcido universo de *Grimm Fairy Tales*. Escrito por Raven Gregory y con el arte de diversos ilustradores que capturan la esencia del horror gótico moderno, este número único (one-shot) se aleja radicalmente de la interpretación clásica y edulcorada de Lewis Carroll para sumergir al lector en una narrativa de horror psicológico y tragedia personal.

La obra funciona como una precuela indispensable dentro de la mitología de Wonderland establecida por la editorial. Se centra exclusivamente en la figura de Alice Liddle, la madre de Calie Liddle (protagonista de la trilogía principal), y explora los eventos traumáticos que marcaron su primer contacto con la dimensión conocida como el País de las Maravillas. En esta versión, Wonderland no es un mundo de fantasía caprichosa, sino un reino parásito y malévolo que se alimenta de la cordura de aquellos que tienen la desgracia de cruzar sus fronteras.

La sinopsis nos presenta a una Alice joven, cuya curiosidad natural se convierte rápidamente en el catalizador de su propia destrucción mental. El cómic detalla cómo el encuentro con este plano existencial fractura su percepción de la realidad. A diferencia de otras adaptaciones, aquí el énfasis no está en el viaje de descubrimiento, sino en el proceso de erosión de la inocencia. La narrativa describe con precisión quirúrgica cómo las entidades que habitan Wonderland —versiones pesadillescas del Gato de Cheshire, el Sombrerero Loco y el Jabberwocky— no buscan entretener a la visitante, sino corromperla y utilizarla como un puente hacia nuestro mundo.

Desde una perspectiva técnica, el guion de Raven Gregory destaca por su tono sombrío y su capacidad para generar una atmósfera de desesperación constante. No hay alivio cómico en estas páginas; cada viñeta está diseñada para transmitir la sensación de que Alice está atrapada en una espiral de la que no podrá escapar ilesa. El cómic aborda temas profundos como el trauma heredado y la fragilidad de la mente humana frente a lo inexplicable. Se establece que la locura de Alice no es una enfermedad convencional, sino una cicatriz espiritual dejada por una dimensión que desafía toda lógica humana.

El apartado visual es crucial para la efectividad de este relato. El estilo artístico de Zenescope, conocido por su detallismo y su estética a menudo provocativa, se utiliza aquí para resaltar el contraste entre la fragilidad de la protagonista y la monstruosidad del entorno. Los colores vibrantes pero perturbadores de Wonderland chocan con los tonos más apagados de la realidad de Alice, subrayando

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