*Stumptown Vol. 1*, escrita por Greg Rucka e ilustrada por Matthew Southworth, es una obra fundamental dentro del resurgimiento del género neo-noir en el cómic estadounidense contemporáneo. Publicada originalmente por Oni Press, esta novela gráfica se aleja de los tropos del detective privado invulnerable para presentar un relato crudo, procedimental y profundamente anclado en la realidad geográfica y social de Portland, Oregón. La historia, titulada originalmente "The Case of the Girl Who Confused Her Ohms with Her Ampere", establece las bases de una franquicia que destaca por su verosimilitud y su rechazo a los artificios del género de acción convencional.
La protagonista es Dexedrine «Dex» Parios, una investigadora privada con una vida personal caótica y una alarmante propensión a las malas decisiones. Dex no es una heroína de acción; es una mujer con formación militar que intenta sobrevivir en una economía precaria mientras cuida de su hermano Ansel, quien tiene una discapacidad intelectual. Su mayor debilidad es el juego, una adicción que la sitúa en el punto de partida de este primer volumen: Dex debe una cantidad ingente de dinero al Casino Confed, propiedad de la nación indígena local.
La trama se desencadena cuando Sue-Lynne, la implacable propietaria del casino y antigua figura materna en la vida de Dex, le ofrece un trato para saldar su deuda de dieciocho mil dólares. El encargo consiste en localizar a su nieta, Charlotte, que ha desaparecido sin dejar rastro. Lo que comienza como una búsqueda de persona desaparecida aparentemente estándar pronto se complica, arrastrando a Dex a una red de intereses cruzados que involucra a bandas locales, empresarios de dudosa reputación y secretos familiares enterrados durante años.
El guion de Greg Rucka es un ejercicio de precisión narrativa. Rucka, conocido por su habilidad para escribir personajes femeninos complejos y realistas (como se vio en *Gotham Central* o *Lazarus*), dota a Dex de una voz auténtica. La protagonista recibe palizas, comete errores de juicio y se enfrenta a la burocracia policial con una mezcla de cinismo y pragmatismo. No hay monólogos internos excesivamente poéticos ni resoluciones milagrosas; la investigación avanza mediante el trabajo de campo, las entrevistas y la persistencia física.
En el apartado visual, Matthew Southworth utiliza un estilo que complementa perfectamente la atmósfera de la ciudad. Su dibujo es sucio, detallado y utiliza una narrativa visual que prioriza la claridad del entorno. Portland no es solo un escenario, sino un personaje más. El lector puede sentir la humedad, el frío y la luz grisácea característica del noroeste del Pacífico. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan la sensación de realismo sucio, alejándose de la estética pulida de los cómics de superhéroes para acercarse más al cine policíaco de los años 70.
Uno de los puntos más fuertes de este primer volumen es la gestión de la tensión. Rucka y Southworth logran que el peligro se sienta real porque la vulnerabilidad de Dex es constante. Cada enfrentamiento físico tiene consecuencias y cada pista encontrada requiere un esfuerzo lógico. Además, la relación entre Dex y su hermano Ansel añade una capa de humanidad que eleva el cómic por encima de otros procedimentales, ofreciendo un ancla emocional que justifica los riesgos que la protagonista está dispuesta a correr.
En resumen, *Stumptown Vol. 1* es una lectura esencial para los aficionados al género negro que buscan historias maduras y bien construidas. Es un cómic que respeta la inteligencia del lector, evitando soluciones fáciles y centrándose en la construcción de personajes sólidos y una trama de misterio que se desenvuelve con un ritmo impecable. La obra redefine la figura del detective privado para el siglo XXI, despojándola de glamour y devolviéndola a las calles lluviosas y conflictivas de la realidad urbana.