La serie de cómics "Star Wars: La Antigua República" (publicada originalmente por Dark Horse Comics entre 2010 y 2012) constituye una de las piezas fundamentales de la cronología de *Legends*. Esta obra fue concebida no solo como un complemento narrativo para el videojuego masivo en línea (MMORPG) de BioWare, sino como una expansión profunda del *lore* galáctico, situándose aproximadamente 3.600 años antes de los eventos de la saga cinematográfica de Skywalker.
La narrativa se divide en tres arcos argumentales principales, cada uno con un tono y un enfoque distintos, que exploran las complejidades de una galaxia dividida entre la República Galáctica y el resurgido Imperio Sith. A diferencia de otras épocas de la franquicia, aquí los Sith no son figuras aisladas operando en las sombras, sino una nación soberana con un ejército masivo, una jerarquía política establecida y una flota capaz de poner en jaque a Coruscant.
El primer arco, titulado "Amenaza de Paz", se sitúa en el contexto del Tratado de Coruscant, el evento que puso fin a la Gran Guerra Galáctica y dio inicio a una tensa Guerra Fría. La trama se centra en las negociaciones diplomáticas y las traiciones que subyacen a este armisticio. A través de personajes como la Maestra Jedi Satele Shan y el Lord Sith Darth Baras, el cómic ilustra la fragilidad de la paz y cómo ambos bandos utilizan el espionaje y la manipulación política para ganar ventaja sin romper formalmente el tratado. Es una historia de intriga palaciega y dilemas morales donde la línea entre el deber y la supervivencia se vuelve difusa.
El segundo arco, "Sangre del Imperio", cambia radicalmente el foco para adentrarse en las entrañas de la sociedad Sith. El protagonista es Teneb Kel, un joven aprendiz Sith que es enviado en una misión suicida por el Consejo Oscuro: dar caza a la aprendiz traidora del mismísimo Emperador, Exal Kressh. Este segmento es vital para entender la meritocracia brutal y la paranoia constante que define al Imperio Sith. A través del viaje de Kel, el lector descubre los secretos de la jerarquía imperial y la influencia casi mística que el Emperador ejerce sobre sus súbditos, alejándose de la visión maniquea tradicional para ofrecer una perspectiva más cruda y sistémica del Lado Oscuro.
El tercer arco, "Los Soles Perdidos", introduce una dinámica de espionaje y acción trepidante. El protagonista es Theron Shan, un agente de inteligencia de la República que, a pesar de su linaje Jedi, no posee sensibilidad a la Fuerza. Su misión es investigar la desaparición de naves republicanas y la posible existencia de una nueva arma de destrucción masiva desarrollada por el Imperio. Este arco destaca por mostrar el conflicto desde la perspectiva de los "no-sensibles", aquellos soldados y espías que deben enfrentarse a amenazas sobrehumanas utilizando solo su ingenio, tecnología y determinación.
Visualmente, la serie destaca por su capacidad para diferenciar las estéticas de ambos bandos. Mientras que la República mantiene una arquitectura y diseño de naves que evocan una versión más arcaica y robusta de lo visto en las precuelas, el Imperio Sith presenta una estética gótica, oscura y autoritaria. El dibujo logra capturar la escala masiva de las batallas espaciales y la intensidad de los duelos con sables de luz, manteniendo siempre un tono serio y maduro.
En conclusión, "Star Wars: La Antigua República" es una obra esencial para cualquier entusiasta del universo expandido. No se limita a ser un producto derivado, sino que construye una mitología propia sobre el sacrificio, la identidad y la naturaleza cíclica del conflicto entre la luz y la oscuridad. Su lectura ofrece una comprensión integral de una de las eras más ricas y dinámicas de la historia galáctica, donde el destino de billones de seres depende de las decisiones de unos pocos individuos operando en los márgenes de la legalidad y la fe.