Squarriors

*Squarriors*, creada por el guionista Ash Maczko y la artista Ashley Witter, es una obra que desafía las convenciones del género de animales antropomórficos para sumergirse en una narrativa de supervivencia extrema, política tribal y violencia visceral. Publicada originalmente por Devil's Due Entertainment, esta saga se aleja de cualquier atisbo de fábula infantil para presentar un mundo post-apocalíptico donde la humanidad ha desaparecido, dejando un vacío de poder que ha sido reclamado por las criaturas del bosque.

La premisa se sitúa miles de años después de un evento catastrófico conocido como "El Gran Silencio", que resultó en la extinción total de los seres humanos. Sin embargo, antes de desaparecer, la humanidad dejó un legado involuntario: un cambio evolutivo o místico que otorgó a los animales inteligencia a nivel humano, conciencia de sí mismos y la capacidad de organizar sociedades complejas. A pesar de este salto cognitivo, estos seres no han perdido sus instintos primarios. El resultado es una dicotomía fascinante y brutal: criaturas que poseen la capacidad de razonar, filosofar y crear sistemas políticos, pero que siguen estando encadenadas a la cadena alimenticia y a la necesidad biológica de matar para sobrevivir.

La historia se centra principalmente en la tribu de los Tin Kin, un grupo de ardillas y otros pequeños roedores que intentan mantener un código de honor y una estructura social estable en un entorno hostil. Los Tin Kin no son héroes en el sentido tradicional; son supervivientes que deben tomar decisiones moralmente ambiguas para asegurar el futuro de su prole. Su sociedad está rígidamente organizada, con roles definidos que van desde líderes y estrategas hasta guerreros y recolectores. La tensión central de la obra surge de su conflicto con los Maw, una tribu rival de depredadores y roedores agresivos que rechazan cualquier noción de coexistencia pacífica y abogan por el dominio absoluto a través de la fuerza bruta.

El guion de Maczko destaca por su densidad narrativa. No se limita a mostrar escaramuzas entre animales, sino que construye una mitología propia, con religiones, jerarquías de castas y una historia ancestral que los personajes intentan descifrar a través de los restos de la civilización humana. Los "objetos de los creadores" (restos de tecnología o herramientas humanas) son tratados como reliquias sagradas o armas de poder incalculable, lo que añade una capa de arqueología post-apocalíptica al relato.

Sin embargo, el elemento que eleva a *Squarriors* por encima de otras obras similares es el arte de Ashley Witter. Su estilo es hiperrealista y pictórico, alejándose completamente de la caricatura. Cada animal está dibujado con una precisión anatómica asombrosa, lo que hace que la violencia sea mucho más impactante. Cuando un personaje resulta herido o muere, el lector no ve un dibujo animado sufriendo, sino una representación cruda de la naturaleza. El uso del color y la textura refuerza una atmósfera opresiva y melancólica, donde la belleza del entorno natural contrasta constantemente con la crueldad de los actos que ocurren en él.

La narrativa no teme explorar temas complejos como el coste de la paz, la inevitabilidad de la guerra y la carga del liderazgo. A través de los ojos de personajes como Raekwun o Meera, el lector experimenta la fragilidad de la civilización. La obra plantea una pregunta incómoda: si los animales heredaran la inteligencia humana, ¿heredarían también nuestra capacidad para la autodestrucción y la tiranía?

En resumen, *Squarriors* es una epopeya de fantasía oscura que utiliza la figura del animal para diseccionar la naturaleza humana. Es una lectura exigente que requiere atención al detalle, tanto en sus diálogos cargados de matices políticos como en sus ilustraciones ricas en simbolismo. Es una obra donde la ternura no tiene lugar y donde la supervivencia es el único estándar de éxito, redefiniendo lo que significa el género de "animales parlantes" en el cómic contemporáneo.

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