Revista Star

La revista *Star*, publicada por Producciones Editoriales entre 1974 y 1980, representa uno de los hitos más significativos en la historia de la prensa contracultural y el noveno arte en España. Surgida en las postrimerías del franquismo y consolidada durante la Transición, esta publicación no fue solo un contenedor de historietas, sino el órgano de expresión de una generación que buscaba una ruptura estética y moral con el orden establecido. Bajo la dirección de Juan José Fernández, *Star* se convirtió en el puente necesario entre el *comix* underground estadounidense y una vanguardia autóctona que estaba por nacer.

Desde el punto de vista estrictamente gráfico y narrativo, *Star* introdujo en el mercado español una sensibilidad visual radicalmente distinta a la de las revistas de aventuras o de humor blanco que predominaban en los quioscos. La influencia de autores norteamericanos como Robert Crumb, Gilbert Shelton o Richard Corben fue evidente en sus primeros números, pero pronto la revista sirvió de plataforma para que los autores locales desarrollaran un lenguaje propio, sucio, vibrante y profundamente anclado en la realidad urbana de ciudades como Barcelona y Madrid.

El contenido de la revista se caracterizó por una amalgama de crítica social, sátira política, experimentación gráfica y una representación explícita de temas hasta entonces tabúes: el consumo de drogas, la libertad sexual, la vida en los márgenes y la delincuencia juvenil. En sus páginas, el cómic dejó de ser un entretenimiento infantil para transformarse en una herramienta de agitación cultural. Fue aquí donde empezaron a despuntar figuras que hoy son pilares del cómic europeo. Nombres como Ceesepe, con su estilo pictórico y decadente; Nazario, que aportó una estética barroca y transgresora; Mariscal, con sus personajes de trazo aparentemente ingenuo pero cargados de ironía; o Max, que iniciaba un camino de experimentación que lo llevaría a la cima del medio.

La estructura de *Star* era ecléctica. Aunque el cómic era su columna vertebral, la revista funcionaba como un magacín de tendencias alternativas. Las historietas convivían con artículos sobre la escena punk emergente, el rock progresivo, el cine de serie B y crónicas sobre la vida en las comunas o la represión policial. Esta mezcla dotaba a la publicación de una identidad híbrida: era una revista de información para "pasotas" y, al mismo tiempo, un laboratorio de narrativa gráfica donde se permitía el error y la búsqueda de nuevos límites visuales.

A lo largo de sus 57 números (divididos en dos etapas debido a los constantes problemas con la censura y los expedientes administrativos), *Star* evolucionó desde un fanzine profesionalizado de estética "hippy" hacia una publicación más urbana y agresiva, sintonizada con la llegada del punk y la Nueva Ola. Su importancia radica en haber sido el caldo de cultivo de la llamada "línea chunga", un estilo de dibujo abigarrado y temáticas marginales que alcanzaría su máxima expresión años después en la revista *El Víbora*.

En términos de guion y narrativa, los cómics de *Star* rompieron con la estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace. Muchas de sus historias eran fragmentarias, oníricas o puramente descriptivas de un estado de ánimo colectivo. Se priorizaba la atmósfera y la expresividad del trazo sobre la coherencia argumental tradicional. Los personajes que poblaban sus páginas no eran héroes, sino antihéroes, perdedores y supervivientes de una España que despertaba a la modernidad entre la euforia y el desencanto.

En conclusión, la revista *Star* debe ser entendida como el primer gran catálogo del cómic adulto e independiente en España. Su legado no solo reside en la calidad individual de las obras que publicó, sino en su capacidad para aglutinar un talento disperso y darle un sentido de comunidad. Fue el espacio donde el cómic español perdió la inocencia y reclamó su lugar como una forma de arte capaz de dialogar de tú a tú con la realidad social más cruda y vibrante de su tiempo. Sin *Star*, el panorama del cómic contemporáneo en la península carecería de los cimientos de libertad y experimentación que hoy se dan por sentados.

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