Rapaces (originalmente *Rapaces*), la obra cumbre de la colaboración entre el guionista belga Jean Dufaux y el dibujante italiano Enrico Marini, representa uno de los pilares fundamentales del cómic europeo contemporáneo de finales de los años 90 y principios de los 2000. Esta edición integral recoge la saga completa, una narrativa que redefine el mito del vampirismo bajo una lente gótica, urbana y profundamente sofisticada, alejándose de los tropos clásicos del género para proponer una estética moderna y visceral.
La trama se sitúa en una Nueva York contemporánea, gélida y aristocrática, que sirve de tablero para una guerra silenciosa. La historia arranca con una serie de asesinatos brutales que afectan a miembros de la alta sociedad neoyorquina. Las víctimas no son ciudadanos comunes; pertenecen a un linaje oculto que ha controlado los hilos del poder durante siglos. Estos seres, que se autodenominan "Rapaces", han abandonado su naturaleza depredadora original para integrarse en las estructuras del capitalismo y la política, dictando sus propias leyes a través de un código estricto conocido como "La Carta".
El motor del conflicto son dos hermanos, Drago y Camilla. De apariencia joven, letal y dotados de una sensualidad agresiva, estos dos individuos actúan como fuerzas de la naturaleza que han llegado para purgar a su propia especie. Su misión es sistemática: eliminar a aquellos que han "diluido" su sangre y han olvidado lo que significa ser un verdadero cazador. Drago y Camilla no utilizan los métodos tradicionales para dar caza a sus congéneres; emplean una aguja de plata que atraviesa el ojo de sus víctimas, un sello distintivo que deja perplejas a las autoridades humanas.
En el lado humano de la balanza encontramos a la inspectora Vicky Lenore y su compañero Benito Spiaggi. Lenore es el arquetipo de la investigadora tenaz pero vulnerable, cuya vida personal se desmorona mientras intenta dar sentido a unos crímenes que desafían la lógica forense. A medida que la investigación avanza, Lenore se ve arrastrada a un submundo de decadencia y erotismo donde las fronteras entre el bien y el mal se difuminan. Su papel es crucial, ya que actúa como el nexo entre el lector y un mundo sobrenatural que se rige por reglas de etiqueta aristocrática y violencia extrema.
El guion de Jean Dufaux destaca por su capacidad para construir una mitología propia. No estamos ante los vampiros de Stoker o Rice; los Rapaces de Dufaux son criaturas de poder, obsesionadas con la pureza y la jerarquía. El autor explora temas como la endogamia de las élites, la pérdida de la identidad salvaje frente a la comodidad de la civilización y la inevitabilidad de la extinción cuando una especie deja de evolucionar.
Sin embargo, es el apartado visual de Enrico Marini lo que eleva esta obra a la categoría de culto. Marini despliega un dominio magistral del color directo y la acuarela, utilizando una paleta donde predominan los rojos intensos, los negros profundos y los grises azulados de la metrópolis. Su diseño de personajes es icónico: desde el vestuario de cuero y estética *underground* de los hermanos protagonistas hasta la elegancia atemporal de los antagonistas. La narrativa visual de Marini es cinematográfica, con una planificación de página que alterna entre la acción frenética y momentos de una carga erótica y contemplativa muy potente.
La edición completa de *Rapaces* permite apreciar la evolución de este universo, desde el misterio inicial hasta el clímax donde se revelan los orígenes de la estirpe y el verdadero propósito de la cruzada de Drago y Camilla. Es una obra que no solo revolucionó la estética del cómic europeo, sino que también demostró que el género de terror y fantasía podía ser tratado con una madurez y una elegancia visual sin precedentes. En definitiva, es un estudio sobre el poder, la sangre y la supervivencia del más fuerte en un mundo que ha olvidado sus instintos más primarios.