Rampa – Rambla

El proyecto editorial compuesto por las revistas Rambla y su cabecera hermana Rampa representa uno de los hitos más significativos y arriesgados de la historia del cómic español. Surgidas en el contexto del denominado «Boom del cómic adulto» de los años 80, estas publicaciones no fueron simplemente contenedores de historietas, sino el manifiesto de una generación de autores que buscaba la emancipación creativa y empresarial frente a las estructuras industriales tradicionales.

Para entender el calado de *Rampa – Rambla*, es necesario situarse en la España de 1982. En un mercado dominado por grandes editoriales que importaban material extranjero o gestionaban derechos de forma rígida, un grupo de autores de primer nivel —encabezados por Josep María Beà, Luis García, Enric Sió, Alfonso Font y, posteriormente, otros nombres como Carlos Giménez o Adolfo Usero— decidió fundar la cooperativa García/Beà Editores. El objetivo era claro: que el artista fuera dueño de su obra y de su destino editorial.

Rambla, la revista principal, se convirtió rápidamente en el estandarte de esta libertad. A diferencia de otras publicaciones de la época como *El Víbora* (centrada en el underground y la «línea chunga») o *Cairo* (defensora de la «línea clara»), *Rambla* apostó por un eclecticismo radical. En sus páginas convivían el realismo fotográfico y social de Luis García con el surrealismo onírico y la ciencia ficción metafísica de Josep María Beà. La revista no se casaba con un estilo estético concreto, sino con una actitud: la del cómic de autor maduro, introspectivo y, a menudo, experimental.

Por su parte, Rampa nació como una extensión necesaria, funcionando como una «rampa de lanzamiento» para nuevos talentos. Si *Rambla* era el espacio de los maestros consagrados, *Rampa* se convirtió en el laboratorio donde jóvenes autores podían foguearse y proponer narrativas que rompían con los moldes establecidos. Esta dualidad permitió que el proyecto cubriera todo el espectro del talento nacional, creando un puente generacional que enriqueció profundamente el lenguaje del noveno arte en España.

Desde el punto de vista temático, el contenido de estas publicaciones se alejaba del escapismo puro. Las historias que poblaban sus páginas solían estar impregnadas de una carga existencialista, crítica social y una exploración psicológica poco común en el medio hasta entonces. Se

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