Pinkerton – National Detective

Pinkerton es una de las obras más ambiciosas y rigurosas del cómic europeo contemporáneo (BD) dentro del género del *western* histórico y el *noir*. Escrita por Rémi Guérin y dibujada por Sébastien Damour, esta serie, publicada originalmente por Glénat, se aleja de los tropos románticos del Lejano Oeste para ofrecer una crónica cruda, descarnada y profundamente documentada sobre el nacimiento, apogeo y cuestionable ética de la Pinkerton National Detective Agency, la primera gran agencia de detectives privados de los Estados Unidos.

La narrativa de la obra no sigue una línea temporal lineal convencional, sino que se estructura de forma antológica a través de diferentes "expedientes" o volúmenes, cada uno centrado en un periodo crucial de la historia estadounidense y en la evolución de la agencia bajo el mando de su fundador, Allan Pinkerton, y posteriormente de sus hijos, William y Robert. A través de estas páginas, el lector es testigo de cómo una pequeña oficina de investigación en Chicago se transforma en un ejército privado capaz de influir en el destino de una nación.

El primer arco argumental sitúa al lector en los albores de la Guerra de Secesión, centrándose en uno de los hitos que cimentó la fama de la agencia: el descubrimiento y la neutralización de un complot para asesinar a Abraham Lincoln antes de su toma de posesión. Aquí, Guérin establece el tono de la serie: no estamos ante héroes impecables, sino ante hombres pragmáticos, a menudo implacables, que operan en las sombras de la legalidad para preservar el orden industrial y político.

A medida que la serie avanza, el foco se desplaza hacia la persecución de los forajidos más legendarios, como la banda de Jesse James. Sin embargo, a diferencia de otros cómics del género, *Pinkerton* no glorifica al bandido ni idealiza al perseguidor. La obra explora la obsesión casi patológica de Allan Pinkerton por capturar a James, una vendetta personal que desdibuja las fronteras entre la justicia y la venganza, y que muestra los métodos brutales —incluyendo el uso de explosivos y el asedio a civiles— que la agencia no dudaba en emplear.

Uno de los puntos más fuertes del guion es su capacidad para retratar la transición de Estados Unidos hacia la era industrial. La serie aborda con valentía el papel de los Pinkerton como "rompehuelgas" al servicio de los grandes magnates del ferrocarril y el acero. El conflicto moral alcanza su punto álgido al mostrar cómo la agencia, que una vez protegió al presidente que abolió la esclavitud, termina enfrentándose violentamente a los movimientos obreros en episodios históricos como la huelga de Homestead.

Visualmente, el trabajo de Sébastien Damour es soberbio y fundamental para la atmósfera de la obra. Su estilo se caracteriza por un realismo sucio y detallado, huyendo de la estética limpia del *western* clásico. Damour utiliza una narrativa visual cinematográfica, con un uso magistral de las sombras y una paleta de colores que refuerza la sensación de opresión y realismo histórico. La documentación en cuanto a vestuario, armamento y arquitectura de la época es impecable, lo que permite al lector sumergirse por completo en el siglo XIX americano.

En conclusión, *Pinkerton* es un cómic esencial para quienes buscan una historia adulta que diseccione los cimientos de la justicia moderna y el poder corporativo. Es un relato sobre la ambición, el control de la información y el costo humano de la seguridad. A través de la figura del "ojo que nunca duerme" (el famoso logotipo de la agencia), Guérin y Damour invitan a una reflexión sobre la vigilancia y la autoridad que resulta sorprendentemente relevante en la actualidad, todo ello envuelto en un drama histórico de primer nivel que no concede tregua al lector.

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