Lady Killer Vol2

Lady Killer Vol. 2, escrita e ilustrada por la aclamada Joëlle Jones y con el color de Michelle Madsen, es la continuación directa de la sátira de humor negro y acción que redefine el concepto del sueño americano de mediados de siglo. Tras los violentos acontecimientos que cerraron el primer arco en Seattle, la protagonista, Josie Schuller, se traslada con su familia a la soleada Cocoa Beach, Florida. En este nuevo escenario, la obra profundiza en la dualidad de una mujer que intenta desesperadamente conciliar las expectativas sociales de la década de 1960 con su verdadera vocación: el asesinato por encargo.

En este segundo volumen, el cambio de estatus de Josie es el motor principal de la narrativa. Si en la primera entrega la veíamos operar bajo el ala de una organización estructurada (la Agencia), aquí Josie decide establecerse como asesina autónoma o "freelance". Esta transición no es meramente profesional, sino que sirve para explorar las dificultades de la logística criminal sin el respaldo de una infraestructura corporativa. Josie ya no solo debe ejecutar los contratos con precisión quirúrgica, sino que ahora debe encargarse personalmente de la limpieza, la eliminación de pruebas y la gestión de suministros, todo esto mientras mantiene la fachada de la esposa y madre perfecta en una comunidad que valora las apariencias por encima de todo.

La trama se complica con la introducción de Irving, un hombre mayor, aparentemente inofensivo y con un pasado misterioso, que se cruza en el camino de Josie. Irving se ofrece como una suerte de mentor y socio logístico, ayudándola con las tareas más farragosas del oficio. Sin embargo, esta alianza introduce una tensión constante en el relato. En el mundo de *Lady Killer*, la confianza es un lujo que Josie no puede permitirse, y la presencia de un extraño que conoce su secreto pone en riesgo el frágil equilibrio de su hogar. Mientras tanto, la dinámica familiar se vuelve más asfixiante; su marido, Gene, permanece ajeno a la realidad, pero su suegra, la siempre suspicaz Mother Schuller, continúa siendo una amenaza latente que observa cada movimiento sospechoso de Josie con ojos de halcón.

Visualmente, el cómic es una obra maestra del diseño y la composición. Joëlle Jones utiliza su trazo elegante y detallado para recrear la estética de los anuncios de revistas de los años 60. El contraste es la herramienta narrativa más potente de la obra: la belleza de los vestidos de corte impecable, los peinados perfectos y la arquitectura modernista de Florida se ve interrumpida de forma abrupta por explosiones de violencia visceral y sangre. El color de Michelle Madsen juega un papel crucial, utilizando una paleta vibrante y saturada que evoca el optimismo de la era espacial, lo que hace que los momentos de horror resulten aún más impactantes por su crudeza visual.

El guion de Jones en este segundo volumen es más maduro y se aleja de la simple parodia para entrar en el terreno del estudio de personaje. Josie Schuller no es presentada como una víctima de las circunstancias, sino como una mujer con una agencia aterradora que disfruta de su trabajo. La obra plantea preguntas implícitas sobre la identidad y la represión femenina en una época que relegaba a la mujer al ámbito doméstico. Josie encuentra en el asesinato la única vía de escape a la monotonía de la aspiradora y las cenas de empresa, convirtiendo el acto de matar en una extensión de su eficiencia como ama de casa.

Lady Killer Vol. 2 no solo mantiene el ritmo frenético de su predecesor, sino que expande el universo de la protagonista, mostrando las consecuencias de buscar la independencia en un mundo diseñado para el control. Es un cómic que funciona como un *thriller* de suspense impecable y, al mismo tiempo, como una crítica mordaz a la hipocresía de la clase media estadounidense. Sin necesidad de recurrir a giros innecesarios, la historia se apoya en la solidez de su premisa y en una ejecución técnica sobresaliente, consolidando a Josie Schuller como uno de los personajes más fascinantes y letales del cómic contemporáneo.

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