Grupo De Comando

Grupo De Comando representa uno de los pilares más crudos y directos de la historieta de acción y suspenso producida en México durante la década de los noventa. Publicada principalmente bajo el sello de Editorial Mango, esta obra se inscribe en la tradición de los relatos policíacos y paramilitares que dominaron los puestos de revistas, ofreciendo una narrativa que destila el clima social de inseguridad y la búsqueda de una justicia expedita, a menudo situada al margen de la legalidad institucional.

La premisa de la serie se centra en la operatividad de una unidad táctica de élite, compuesta por individuos con entrenamiento militar de alto nivel, cuya misión principal es intervenir en situaciones donde las fuerzas del orden convencionales han sido superadas o corrompidas. El cómic no se pierde en preámbulos innecesarios; desde las primeras páginas, el lector es introducido en un mundo de operaciones encubiertas, rescate de rehenes y desarticulación de células delictivas vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado.

El eje narrativo de Grupo De Comando gira en torno a la eficiencia técnica y la disciplina de sus protagonistas. A diferencia de otros cómics de superhéroes o aventuras fantásticas, aquí el "poder" reside en el calibre del armamento, la estrategia de infiltración y el conocimiento del terreno urbano. Los personajes están diseñados bajo el arquetipo del soldado profesional: hombres de pocas palabras, marcados por un pasado de servicio y una ética inquebrantable hacia su unidad. Esta dinámica de grupo es esencial, ya que la trama subraya constantemente que el éxito de las misiones depende de la sincronía perfecta entre el francotirador, el experto en explosivos y el líder táctico.

El escenario principal es una metrópolis asfixiante, un reflejo hiperbolizado de las ciudades latinoamericanas de finales del siglo XX, donde los callejones, las bodegas abandonadas y las mansiones fortificadas de los capos sirven como campos de batalla. La narrativa visual se apoya en un dibujo realista, con un entintado denso que enfatiza las sombras y la suciedad del entorno. El detalle puesto en la representación de las armas de fuego, los chalecos tácticos y los vehículos de asalto es una de las señas de identidad de la obra, buscando satisfacer a un público que valora la verosimilitud técnica dentro de la ficción de acción.

Temáticamente, el cómic explora la delgada línea que separa a los protectores de la sociedad de aquellos a quienes persiguen. Aunque el Grupo De Comando actúa bajo un código de honor, la serie no rehúye mostrar la violencia inherente a sus métodos. El conflicto moral es un motor constante: la frustración ante un sistema judicial lento o inoperante justifica, dentro de la lógica de la historieta, la existencia de este comando que aplica una justicia quirúrgica y definitiva. No hay espacio para la rehabilitación de los antagonistas; en este universo, el crimen es una enfermedad que requiere una intervención armada inmediata.

La estructura de los episodios suele ser autoconclusiva en cuanto a la misión, pero mantiene una continuidad en el desarrollo del equipo y su creciente aislamiento de las estructuras oficiales del Estado. A medida que la serie avanza, se percibe una atmósfera de paranoia donde los enemigos no solo están en las calles, sino también en las oficinas gubernamentales que intentan desmantelar al grupo por ser "demasiado efectivo" o por amenazar intereses ocultos.

En resumen, Grupo De Comando es un exponente puro del género *pulp* de acción mexicano. Es una obra que prioriza el ritmo cinematográfico, la tensión táctica y una visión descarnada de la lucha contra la delincuencia. Para el estudioso del cómic, esta serie es un documento visual de una época en la que la historieta buscaba reflejar, a través de la pólvora y el asfalto, las ansiedades de una sociedad que clamaba por orden en medio del caos. Es una lectura técnica, violenta y desprovista de adornos, centrada exclusivamente en la ejecución de la misión.

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