El cómic de *Gargoyles* representa uno de los casos más fascinantes de traslación de un medio a otro dentro de la narrativa secuencial contemporánea. Aunque la franquicia nació en la televisión en 1994, su verdadera madurez y la expansión definitiva de su mitología han encontrado en el papel su hogar más fiel. Para entender el cómic de *Gargoyles*, es imperativo diferenciar entre las adaptaciones promocionales de los años 90 y las etapas modernas lideradas por su creador original, Greg Weisman, bajo los sellos de Slave Labor Graphics (SLG) y, más recientemente, Dynamite Entertainment.
La premisa fundamental del cómic retoma la tragedia del Clan de Manhattan. Tras ser traicionados en la Escocia del año 994 y maldecidos a dormir en piedra hasta que el castillo se eleve por encima de las nubes, las gárgolas despiertan en la Nueva York moderna. Goliath, el líder del clan, junto a Hudson, Brooklyn, Broadway, Lexington y Bronx, deben navegar un mundo tecnológico que los observa con miedo o codicia. A diferencia de la serie animada, el cómic profundiza en las ramificaciones políticas y sociales de su existencia, eliminando las restricciones de censura propias de la televisión infantil de la época.
La narrativa en las viñetas se sitúa cronológicamente justo después del final de la segunda temporada de la serie de televisión, ignorando deliberadamente los eventos de la tercera temporada televisiva (*The Goliath Chronicles*), que no contó con la supervisión de Weisman. Por lo tanto, el cómic es el canon oficial. La historia se centra en la reconstrucción del clan y su precaria alianza con el multimillonario David Xanatos, quien pasó de ser su antagonista principal a un aliado de conveniencia cuya ambigüedad moral sigue siendo el motor de muchos conflictos.
Uno de los pilares del cómic es la exploración de la "Diáspora de las Gárgolas". Mientras que la serie se centraba mayoritariamente en Nueva York, el cómic expande el horizonte hacia otros clanes supervivientes en lugares como Londres, Japón y Guatemala. Esta expansión permite al lector comprender que las gárgolas no son anomalías aisladas, sino una especie con una cultura, biología y jerarquía complejas que han interactuado con la humanidad de formas diversas a lo largo de la historia.
El tono de la obra es marcadamente shakesperiano y gótico. Los guiones de Weisman tratan temas de redención, el peso del liderazgo y la naturaleza del prejuicio. La relación entre Goliath y la detective Elisa Maza se desarrolla con una sensibilidad adulta, explorando las dificultades de un vínculo romántico entre dos especies distintas en un entorno urbano hostil. Paralelamente, la figura de Demona, la antigua compañera de Goliath consumida por el odio hacia los humanos, se mantiene como una presencia constante que aporta una capa de tragedia épica a la trama.
En la etapa actual publicada por Dynamite Entertainment, el cómic ha introducido nuevas amenazas como la Orden de los Illuminati, una sociedad secreta que ha manipulado la historia humana y que ahora tiene a las gárgolas en su punto de mira. La narrativa se ha vuelto más coral, otorgando arcos de desarrollo significativos a los miembros más jóvenes del clan, quienes deben decidir si seguir los pasos de Goliath o forjar un nuevo camino en una sociedad que empieza a registrar su presencia de manera oficial a través de la "Unidad de Gárgolas" de la policía.
Visualmente, el cómic ha evolucionado desde el estilo simplificado de la animación hacia un arte más detallado y atmosférico, capaz de capturar la textura de la piedra y la verticalidad de los rascacielos de Manhattan. El uso de las sombras y el diseño de personajes respetan la iconografía original, pero añaden una capa de realismo que refuerza la seriedad de los guiones. En definitiva, el cómic de *Gargoyles* no es un mero producto derivado, sino una saga de fantasía urbana densa, coherente y ambiciosa que continúa expandiendo uno de los universos más ricos de la ficción contemporánea.