Garcia

¡García!, la obra creada por el guionista Santiago García y el dibujante Luis Bustos, se ha consolidado como uno de los hitos más ambiciosos y lúcidos de la narrativa gráfica española contemporánea. Publicada originalmente por Astiberri Ediciones, esta novela gráfica se aleja de los convencionalismos para ofrecer un thriller político de alto voltaje que hibrida el género de espionaje clásico con una sátira mordaz sobre la identidad y la historia reciente de España.

La premisa parte de una leyenda urbana que resulta ser una realidad enterrada: la existencia de un superagente diseñado durante la dictadura franquista. García, el protagonista que da nombre a la obra, fue el brazo ejecutor secreto del régimen, un hombre dotado de una fuerza y resistencia sobrehumanas, programado para proteger un ideal de orden que, tras el fin de la dictadura, quedó obsoleto. Sin embargo, García no murió; fue criogenizado y ocultado en un complejo subterráneo, esperando un despertar que nadie parecía querer que llegara.

El motor de la historia se activa cuando Antonia, una joven periodista en prácticas, precaria y desencantada con el sistema, tropieza con una pista que la conduce al paradero del agente. Al despertarlo accidentalmente en la España actual, Antonia no solo libera a un hombre fuera de su tiempo, sino que desencadena una tormenta política de consecuencias imprevisibles. La España que García encuentra es un país polarizado, sumido en la corrupción, las crisis institucionales y una crispación social que le resulta tan ajena como fascinante.

El núcleo narrativo de la obra reside en el choque generacional e ideológico entre sus dos protagonistas. García es un anacronismo viviente; posee los valores, el lenguaje y la visión del mundo de los años 50. Se enfrenta a una democracia que no comprende y a una libertad que le abruma. Por su parte, Antonia representa la lucha de una juventud que intenta encontrar la verdad en un mar de noticias falsas y manipulación mediática. Juntos, forman una pareja improbable que debe navegar por las cloacas del Estado mientras son perseguidos por facciones políticas que desean utilizar a García como un símbolo o como un arma.

Visualmente, el trabajo de Luis Bustos es magistral. Utilizando un blanco y negro rotundo y dinámico, Bustos rinde homenaje a los clásicos del cómic de aventuras y espionaje —desde el *Capitán América* de Jack Kirby hasta el *The Spirit* de Will Eisner—, pero lo filtra a través de una estética moderna y cinematográfica. El dibujo es capaz de pasar de secuencias de acción frenéticas y coreografiadas con precisión a momentos de gran carga introspectiva y crítica social. El diseño de García, con su mandíbula cuadrada y su porte imperturbable, contrasta perfectamente con la expresividad nerviosa y contemporánea de Antonia.

La obra no se limita a ser un cómic de acción. Es una disección de la "marca España", un análisis sobre cómo el pasado nunca termina de pasar y cómo las estructuras de poder se transforman para sobrevivir. Santiago García construye un guion inteligente

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