Publicado originalmente en 1993 por la editorial Chaos! Comics, "Evil Ernie: The Resurrection" representa un punto de inflexión fundamental no solo para el personaje de Ernest Fairchild, sino para toda la estética del cómic independiente de terror de los años noventa. Escrita por Brian Pulido y magistralmente ilustrada por Steven Hughes, esta miniserie de cuatro números se encarga de cimentar la mitología del antihéroe no-muerto más icónico de la era, elevando la apuesta tras su debut en "The Youth Gone Wild".
La trama de "The Resurrection" comienza situándonos en un escenario de desolación absoluta. Ernest Fairchild, el joven con la capacidad de alterar la realidad a través de sus dibujos y poseedor de un odio infinito hacia la humanidad, ha sido derrotado. Sin embargo, en el universo de Chaos! Comics, la muerte es solo el principio de un contrato mucho más oscuro. La historia arranca con Ernie atrapado en el Infierno, un reino que Pulido describe no solo como un lugar de castigo, sino como un tablero de ajedrez cósmico donde las almas son la moneda de cambio.
El motor narrativo de esta entrega es la relación entre Ernie y Lady Death. Ella, la personificación de la muerte y musa de la destrucción de Ernie, decide que su campeón aún tiene trabajo pendiente en el reino de los vivos. La "resurrección" a la que alude el título no es un regalo, sino un pacto de sangre y caos. Lady Death otorga a Ernie el poder necesario para regresar a la Tierra, pero con una misión clara: iniciar el "Megadeath", un genocidio global destinado a alimentar las legiones del inframundo.
Uno de los elementos más destacados de este cómic es la evolución de Smiley, el botón psicótico que sirve como conciencia y fuente de poder de Ernie. En esta saga, la dinámica entre ambos se vuelve más compleja, aportando un humor negro necesario que contrasta con la violencia visceral de las viñetas. Smiley no es solo un accesorio; es el vínculo místico que permite a Ernie levantar a los "Dead Onez", un ejército de cadáveres reanimados que responden a su voluntad y que se convierten en la principal amenaza para cualquier fuerza militar o civil que intente detenerlos.
Visualmente, el trabajo de Steven Hughes en "The Resurrection" es definitorio. Su estilo, caracterizado por un entintado denso, anatomías exageradas y un nivel de detalle grotesco en las escenas de horror, capturó perfectamente la angustia y la energía rebelde de la época. Hughes logra que el lector sienta la putrefacción de los zombis y la majestuosidad gótica de Lady Death, creando una atmósfera opresiva que se mantiene constante a lo largo de los cuatro números. Cada página es una explosión de energía visual que empuja los límites de lo que se permitía en el cómic comercial de aquel entonces.
La narrativa no se limita a la acción desenfrenada. Pulido profundiza en la psique de Ernest Fairchild, explorando el trauma infantil que originó su odio y cómo ese dolor se transmuta en un poder sobrenatural imparable. "The Resurrection" funciona como un estudio sobre la alienación y la venganza, donde el protagonista es, simultáneamente, una víctima del sistema y el verdugo del mundo. El cómic evita los tropos heroicos tradicionales; aquí no hay redención, solo una progresión inevitable hacia el apocalipsis.
En resumen, "Evil Ernie: The Resurrection" es una obra esencial para entender el auge del cómic de terror moderno. Establece las reglas del juego para el universo Chaos!, presenta a los personajes secundarios que poblarían la línea editorial durante años y consolida a Ernie como un ícono cultural del "badassery" de los 90. Es una lectura obligatoria para quienes buscan una historia donde el horror sobrenatural se mezcla con una crítica social ácida y un arte que no pide disculpas por su brutalidad. Sin spoilers, se puede afirmar que el final de esta miniserie redefine el propósito de Ernie, dejando al lector ante la promesa de una aniquilación total que apenas está comenzando.