Conan y el Dios de la Medianoche

Conan y el Dios de la Medianoche (*Conan and the Midnight God*) representa una de las incursiones más atmosféricas y maduras dentro de la etapa de Dark Horse Comics dedicada al cimmerio. Publicada originalmente como una miniserie de cinco números en 2007, esta obra cuenta con el guion de Joshua Dysart y el arte detallista de Will Conrad. La historia se aleja de las crónicas del Conan joven y errante para situarnos en un periodo de transición fundamental: los años en los que el bárbaro ya se ha ceñido la corona de Aquilonia, el reino más poderoso de la Era Hyboria.

La premisa nos presenta a un Conan que, aunque ha logrado la estabilidad política y el respeto de sus súbditos, se enfrenta al peso asfixiante de la civilización y las responsabilidades del trono. Sin embargo, la paz es una ilusión efímera. La trama se dispara cuando una antigua y malévola fuerza, vinculada a los rincones más oscuros de la mitología estigia, comienza a proyectar su sombra sobre las fronteras de Aquilonia. No se trata de un simple ejército invasor, sino de una amenaza metafísica y ancestral: el despertar de una deidad olvidada que amenaza con sumergir al mundo en una noche eterna.

Joshua Dysart logra capturar con precisión la dualidad del personaje de Robert E. Howard. Aquí vemos al Conan estratega, al monarca que debe lidiar con la burocracia y la diplomacia, pero que en su interior sigue siendo el guerrero que confía más en el acero que en los tratados. La narrativa se aleja del tono de aventura ligera para adentrarse en el horror cósmico y la fantasía oscura. El "Dios de la Medianoche" no es solo un antagonista físico, sino una representación del caos primordial que desafía la lógica del orden que Conan intenta mantener en su reino.

Uno de los puntos más fuertes del cómic es su capacidad para expandir el lore de Estigia y sus artes prohibidas. La historia profundiza en la hechicería de Thoth-Amon y sus seguidores, estableciendo una conexión directa entre los pecados del pasado y las consecuencias del presente. Conan se ve obligado a abandonar la seguridad de su palacio en Tarantia para emprender un viaje que lo llevará de regreso a las tierras del sur, enfrentándose a horrores que ponen a prueba no solo su fuerza bruta, sino su cordura y su capacidad de liderazgo.

En el apartado visual, Will Conrad realiza un trabajo excepcional que define la estética de esta obra. Su estilo es realista, con un uso magistral de las sombras que refuerza el tono lúgubre de la historia. El diseño de las criaturas y las manifestaciones del dios titular son perturbadores y grandiosos, alejándose de los tropos genéricos del género para ofrecer algo más visceral. Conrad logra que el lector sienta el peso de la armadura de Conan y la densidad del aire en los templos malditos de Estigia. El color, a menudo saturado de tonos ocres, rojos y negros profundos, complementa perfectamente la sensación de una catástrofe inminente.

El guion de Dysart también destaca por su ritmo. A diferencia de otras historias de Conan que se centran en una sucesión de combates, *El Dios de la Medianoche* se toma su tiempo para construir la tensión. Hay una sensación de fatalismo que impregna cada página, recordándonos que, por muy poderoso que sea un rey, siempre hay fuerzas en el universo que escapan al control humano. La interacción de Conan con sus generales y consejeros añade una capa de realismo político que enriquece la trama, haciendo que los riesgos se sientan reales y tangibles.

En conclusión, *Conan y el Dios de la Medianoche* es una pieza esencial para entender la evolución del personaje bajo el sello de Dark Horse. Es una historia que respeta profundamente el material original de Howard mientras aporta una sensibilidad moderna y oscura. Sin recurrir a giros innecesarios, la obra se mantiene fiel a la esencia del "Sword & Sorcery", ofreciendo un relato épico sobre la lucha del hombre contra lo divino y lo desconocido, donde el acero es la única respuesta ante la oscuridad que acecha en la medianoche de los tiempos. Es, en definitiva, un estudio sobre el poder, la vejez y la persistencia del mal en un mundo que se niega a ser domesticado.

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