Cañari es una obra que ocupa un lugar singular en el panorama del cómic europeo (BD) de principios de los años 2000, fruto de la colaboración entre dos figuras de gran peso en la industria: el guionista francés Crisse (Didier Chrispeels), conocido por su maestría en la fantasía heroica y mitológica, y el recordado dibujante argentino Carlos Meglia, cuyo estilo dinámico y elástico definió visualmente una época. Publicada originalmente por la editorial Soleil, esta obra se compone de dos álbumes: *Las variaciones de oro* y *La última ola*.
La historia se sitúa en un universo de fantasía profundamente inspirado en las civilizaciones precolombinas, especialmente en la cultura inca y los paisajes andinos. El relato nos presenta a Cañari, una joven de aspecto frágil pero dotada de una conexión mística con las fuerzas de la naturaleza. Ella es la "Niña del Sol", una figura profética que aparece en un momento de crisis absoluta para su pueblo. El mundo que habita está regido por deidades antiguas y fuerzas elementales que han comenzado a desequilibrarse, amenazando con sumergir a la humanidad en una era de oscuridad y destrucción.
El núcleo narrativo se centra en el viaje iniciático y de supervivencia de la protagonista. Cañari no solo debe huir de aquellos que desean capturarla para explotar su potencial divino, sino que también debe aprender a comprender y controlar el inmenso poder que reside en su interior. Acompañada por un grupo de aliados variopintos, la joven recorre una geografía imponente de templos de piedra, selvas densas y cumbres nevadas, enfrentándose tanto a monstruos mitológicos como a la ambición de los hombres que buscan el favor de los dioses a cualquier precio.
Desde el punto de vista del guion, Crisse construye una cosmogonía rica y detallada. No se limita a calcar la historia real de los pueblos andinos, sino que utiliza sus mitos como cimiento para erigir una épica fantástica donde la magia es tangible y los dioses intervienen de forma directa en los asuntos mortales. La trama aborda temas universales como el destino, el sacrificio y la lucha eterna entre la luz y la sombra, pero lo hace con un ritmo ágil que evita el estancamiento en la exposición teórica.
Sin embargo, el elemento que eleva a *Cañari* a la categoría de obra de culto es el apartado gráfico de Carlos Meglia. El artista argentino despliega aquí toda su capacidad para el diseño de personajes y la narrativa visual. Su estilo, a menudo descrito como una fusión perfecta entre el *cartoon* estadounidense, el dinamismo del manga y la sofisticación de la escuela europea, dota a la obra de una energía inigualable. Los personajes de Meglia poseen una expresividad extrema; sus cuerpos se estiran y comprimen para transmitir movimiento, lo que resulta ideal para las secuencias de acción y para enfatizar la naturaleza sobrenatural de la protagonista.
El diseño de producción del cómic es exuberante. Meglia recrea una arquitectura monumental y vestimentas cargadas de simbolismo que refuerzan la atmósfera exótica y ancestral de la obra. El uso del color también juega un papel narrativo fundamental, contrastando los tonos cálidos y dorados asociados a la divinidad solar de Cañari con las paletas frías y oscuras que representan las amenazas que acechan al imperio.
En resumen, *Cañari* es una propuesta de aventura y fantasía que destaca por su originalidad estética y su capacidad para reinterpretar la mitología americana bajo el prisma del cómic de autor europeo. Es una obra que se aleja de los tropos habituales de la fantasía medieval europea para ofrecer un viaje visualmente deslumbrante, donde la inocencia de su protagonista es la única barrera frente al colapso de un mundo antiguo. Para el lector, representa una oportunidad de explorar un universo donde lo sagrado y lo salvaje caminan de la mano, capturado por el trazo irrepetible de uno de los dibujantes más influyentes de su generación.