Pablo

La novela gráfica *Pablo*, escrita por Julie Birmant e ilustrada por Clément Oubrerie, constituye una de las aproximaciones biográficas más lúcidas y vibrantes que se han realizado en el medio del cómic contemporáneo. Publicada originalmente en cuatro volúmenes antes de ser recopilada en un tomo integral, la obra se aleja de la hagiografía convencional para sumergir al lector en los años formativos de Pablo Ruiz Picasso, situando el foco cronológico entre su llegada definitiva a París en 1904 y el estallido de la revolución cubista en 1912.

El relato no se articula a través de una voz omnisciente, sino que utiliza como hilo conductor la perspectiva de Fernande Olivier, la primera gran musa del artista y una figura fundamental en su vida durante la etapa del Bateau-Lavoir. Esta elección narrativa es crucial, ya que permite humanizar al mito, presentándolo no como el genio consagrado que conocemos hoy, sino como un joven inmigrante español, ambicioso, a menudo huraño y sumido en una pobreza extrema, que lucha por encontrar un lenguaje pictórico propio en el efervescente Montmartre de principios del siglo XX.

La ambientación es uno de los pilares del cómic. Birmant y Oubrerie logran reconstruir con una precisión atmosférica asombrosa el ecosistema del Bateau-Lavoir, aquel edificio ruinoso y laberíntico que servía de refugio a artistas y poetas. A través de sus páginas, desfilan personajes históricos que no funcionan como meros cameos, sino como motores del cambio artístico de Picasso. La obra explora la compleja relación de amistad y rivalidad con el poeta Max Jacob, la influencia intelectual de Guillaume Apollinaire y el papel determinante de mecenas como Gertrude Stein. Cada uno de estos personajes aporta una capa de profundidad a la evolución del protagonista, mostrando cómo el genio de Picasso fue, en gran medida, el resultado de una colisión de ideas en un entorno cultural irrepetible.

Desde el punto de vista visual, el trabajo de Clément Oubrerie es excepcional. Su estilo, caracterizado por un trazo suelto, dinámico y aparentemente descuidado, captura a la perfección la suciedad, el frío y la energía bohemia de la época. Oubrerie no intenta imitar el estilo de Picasso, sino que reinterpreta la realidad del artista bajo una estética propia que utiliza el color de manera narrativa. La transición de los tonos melancólicos del Periodo Azul hacia la calidez del Periodo Rosa, y finalmente hacia la ruptura geométrica que daría pie a *Las señoritas de Avignon*, se refleja de forma orgánica en la paleta y la composición de las viñetas. El dibujo logra transmitir la urgencia creativa y la tensión constante en la que vivía el grupo de artistas.

El guion de Birmant evita los tropos del biopic lineal. En su lugar, se detiene en los detalles cotidianos: el hambre compartida, las fiestas improvisadas, los celos, las dudas artísticas y la búsqueda obsesiva de una nueva forma de ver el mundo. La obra trata sobre el nacimiento de la modernidad, pero lo hace desde el barro, mostrando las contradicciones de un hombre que estaba destinado a romper con siglos de tradición pictórica.

*Pablo* es, en definitiva, un estudio sobre la ambición y la transformación. No solo narra cómo un joven malagueño se convirtió en el artista más influyente del siglo XX, sino que también ofrece un retrato coral de una generación que decidió que el arte ya no debía ser una representación de la realidad, sino una interpretación de la misma. Es una lectura esencial para entender el contexto humano y social que permitió que la vanguardia floreciera en los callejones de París, manteniendo siempre un equilibrio perfecto entre el rigor histórico y la fuerza narrativa propia del noveno arte. Sin caer en el sentimentalismo, la obra cierra un ciclo vital justo en el momento en que el nombre de Picasso deja de pertenecer a un hombre para pasar a pertenecer a la historia.

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