Guerras de Ayer, Hoy y Mañana es una obra referencial dentro del panorama del cómic español de finales de los años setenta y principios de los ochenta. Escrita por el prolífico y comprometido Víctor Mora —creador de *El Capitán Trueno*— e ilustrada con maestría por César López Vera, esta obra se aleja de la aventura ligera para adentrarse en una reflexión profunda, descarnada y profundamente humanista sobre la naturaleza del conflicto bélico a lo largo de la historia de la humanidad.
La estructura del cómic se divide en tres bloques temporales claramente diferenciados, tal como indica su título, funcionando como un tríptico narrativo que busca encontrar el denominador común en la violencia sistemática del ser humano. No se trata de una cronología exhaustiva de batallas históricas, sino de una selección de momentos críticos que sirven para ilustrar cómo la tecnología cambia, pero la ambición y el sufrimiento permanecen constantes.
En el segmento dedicado al Ayer, Mora y López Vera nos transportan a los albores de la civilización y a las épocas de los grandes imperios antiguos. Aquí, el cómic explora la guerra en su forma más primaria y física. Se pone el foco en el choque de metales, en la lucha cuerpo a cuerpo y en cómo el concepto de "gloria" comenzó a ser utilizado por las élites para movilizar a las masas. El dibujo de López Vera destaca por su capacidad para captar la brutalidad de la época, con un trazo detallado que enfatiza el esfuerzo físico y el dolor de los combatientes, alejándose de cualquier romanticismo épico.
El bloque del Hoy se sitúa en el contexto contemporáneo a la creación de la obra, marcado por las cicatrices de las guerras mundiales y la tensión constante de la Guerra Fría. En esta sección, el guion de Víctor Mora se vuelve más incisivo y político. Se analiza la industrialización de la muerte: la transición del soldado como guerrero al soldado como pieza de una maquinaria tecnológica masiva. El cómic aborda la deshumanización que provocan las armas de largo alcance, los bombardeos y la burocracia militar. Es aquí donde la obra adquiere un tono de denuncia social más evidente, cuestionando los intereses económicos y de poder que subyacen tras los conflictos modernos.
Finalmente, el segmento del Mañana proyecta estas tendencias hacia un futuro de ciencia ficción distópica. En esta parte, los autores dan rienda suelta a la imaginación para advertir sobre los peligros de una escalada bélica tecnológica sin control. Se presentan escenarios donde la guerra se ha vuelto total, abstracta y potencialmente terminal para la especie. El arte de López Vera se adapta a esta estética futurista, utilizando composiciones de página más dinámicas y opresivas para transmitir una sensación de desesperanza y alienación tecnológica.
Desde el punto de vista técnico, la colaboración entre Mora y López Vera es excepcional. Víctor Mora utiliza textos de apoyo cargados de lirismo y una carga filosófica que invita constantemente a la reflexión del lector, evitando caer en el panfleto simplista. Por su parte, César López Vera realiza un trabajo de documentación y ambientación soberbio, logrando que cada época se sienta auténtica y visualmente poderosa. Su uso de las sombras y el claroscuro refuerza el tono sombrío y reflexivo de la obra.
Guerras de Ayer, Hoy y Mañana no es solo un cómic bélico; es un ensayo gráfico sobre la condición humana. Su objetivo no es entretener mediante la acción, sino incomodar al lector al mostrarle el espejo de su propia historia. La obra funciona como un recordatorio de que, a pesar de los avances científicos y sociales, el ciclo de la violencia parece ser una constante que amenaza con repetirse hasta el fin de los tiempos si no se produce un cambio de conciencia global. Es una pieza imprescindible para entender el cómic adulto y comprometido que se gestó en España durante la Transición, manteniendo una vigencia temática sorprendente en la actualidad.