Vampirella no es solo un personaje icónico de la cultura popular, sino un pilar fundamental en la evolución del cómic de terror y fantasía desde su aparición en 1969. Creada por el guionista Forrest J Ackerman y la dibujante Trina Robbins para la editorial Warren Publishing, su trayectoria abarca más de cinco décadas, evolucionando desde una anfitriona de antologías de horror hasta convertirse en una de las heroínas más complejas y duraderas del medio.
La premisa original de Vampirella rompe con los tropos tradicionales del vampirismo gótico europeo. En lugar de ser una criatura maldita de origen sobrenatural, Vampirella es presentada inicialmente como una habitante del planeta Drakulon. En este mundo lejano, la sangre no es un fluido vital oculto en las venas de las presas, sino el elemento que fluye por los ríos y océanos, permitiendo la vida de una raza de seres con capacidades sobrehumanas. Sin embargo, una crisis climática provocada por la muerte de sus soles gemelos agota el suministro de sangre, llevando a su civilización al borde de la extinción. El descubrimiento de una nave espacial terrestre permite a Vampirella viajar a la Tierra, donde descubre que los humanos poseen la sustancia necesaria para su supervivencia, pero también que nuestro mundo está infestado de fuerzas malignas y vampiros auténticos que ella decide combatir.
A lo largo de su historia editorial, el cómic ha pasado por tres etapas principales que definen su identidad. La era de Warren Publishing (1969-1983) se caracterizó por el formato de revista en blanco y negro. Al no estar sujeta a las restricciones del Comics Code Authority, la publicación pudo explorar temas más adultos, violencia gráfica y un erotismo sutil que no era posible en los cómics convencionales de la época. Durante este periodo, artistas legendarios como José González definieron la estética visual del personaje, dotándola de una elegancia y una expresividad que elevaron el título por encima de otras publicaciones de explotación.
Tras el cierre de Warren, la propiedad pasó a Harris Comics en los años 90. En esta etapa, el trasfondo de Vampirella fue reinterpretado, añadiendo capas de mitología mística y religiosa que cuestionaban su origen alienígena, sugiriendo raíces más profundas vinculadas al mito de Lilith. Fue en esta época cuando el personaje se consolidó como un icono del movimiento "Bad Girl" del cómic estadounidense, compartiendo estanterías con personajes como Lady Death o Witchblade, pero manteniendo siempre un enfoque más centrado en la investigación paranormal y el horror sobrenatural.
Desde 2010, Dynamite Entertainment ha sido la encargada de expandir su universo. Bajo este sello, Vampirella ha experimentado diversas reinterpretaciones a manos de guionistas de renombre, quienes han explorado desde el terror psicológico hasta la sátira social y la acción de ciencia ficción. A pesar de estos cambios de tono, los elementos centrales permanecen inalterables: su lucha interna por mantener su humanidad mientras sacia su sed de sangre, y su papel como protectora de la humanidad contra entidades que van desde cultos ancestrales hasta deidades cósmicas.
El diseño visual de Vampirella, con su icónico traje rojo y su capa, es uno de los más reconocibles de la industria. Aunque ha sido objeto de debate, en el contexto del cómic funciona como una herramienta de subversión: ella utiliza su apariencia para desarmar a sus enemigos antes de desplegar una ferocidad y una inteligencia táctica implacables. Sus habilidades incluyen fuerza sobrehumana, reflejos aumentados, la capacidad de transformarse en murciélago y un factor de curación acelerado, pero su mayor arma es siempre su brújula moral, que la sitúa como una paria tanto entre los humanos como entre los monstruos.
En resumen, Vampirella es una obra que amalgama el horror clásico, la ciencia ficción de la era espacial y la fantasía oscura. Es la crónica de una extranjera en un mundo hostil que, a pesar de ser vista como un depredador, elige convertirse en defensora. Su importancia radica en haber sobrevivido a las modas de la industria, manteniendo una narrativa donde el misterio y la lucha contra la oscuridad exterior son solo un reflejo del conflicto interno de una protagonista que nunca termina de pertenecer a ningún lugar.