Universe

*¡Universo!*, la obra magna de Albert Monteys, representa uno de los hitos más significativos del cómic de ciencia ficción contemporáneo, no solo en el ámbito español, sino a nivel internacional. Publicada originalmente de forma digital a través de la plataforma Panel Syndicate y posteriormente editada en papel por Astiberri, esta obra marca un punto de inflexión en la carrera de un autor que, tras décadas vinculado a la sátira política y social en la revista *El Jueves*, decidió volcar su innegable talento narrativo y visual en el género de la anticipación.

La estructura de *¡Universo!* es la de una antología de relatos interconectados. Aunque cada capítulo funciona como una unidad narrativa independiente, con su propio inicio, nudo y desenlace, todos ellos comparten un mismo tejido cronológico y espacial. Esta interconexión no es meramente anecdótica; Monteys construye un tapiz donde las acciones de un personaje en el primer relato pueden tener ecos resonantes, a veces trágicos y otras veces cómicos, en historias situadas miles de años después o en galaxias remotas.

El cómic arranca con una premisa que establece perfectamente el tono de la obra: una empresa tecnológica envía a uno de sus empleados al mismísimo instante del Big Bang. El objetivo no es científico ni filosófico, sino puramente corporativo: marcar las partículas elementales con el logotipo de la empresa para que, cuando el universo se expanda y la vida evolucione, todo lo que exista sea propiedad de la compañía. A partir de este concepto, que mezcla la "hard sci-fi" con una ironía mordaz sobre el capitalismo tardío, la obra se despliega hacia horizontes cada vez más ambiciosos.

A lo largo de sus páginas, *¡Universo!* explora temas clásicos del género desde una perspectiva fresca y profundamente humana. Encontramos relatos que abordan las paradojas temporales no como rompecabezas lógicos, sino como dramas de soledad y pérdida. Se examina la inteligencia artificial y la robótica, cuestionando la naturaleza de la conciencia y el deseo. También hay espacio para el primer contacto con civilizaciones alienígenas, alejándose de los tropos de invasión bélica para centrarse en las dificultades de la comunicación, la biología comparada y los malentendidos culturales que pueden surgir entre especies con conceptos del amor o la ética radicalmente distintos.

Visualmente, el trabajo de Monteys es prodigioso. Su estilo, que conserva la expresividad y el dinamismo de su etapa caricaturesca, evoluciona aquí hacia un detallismo asombroso. El diseño de tecnología, naves espaciales y arquitecturas futuristas es imaginativo y coherente, huyendo de los diseños genéricos para ofrecer una estética retro-futurista que se siente a la vez nueva y familiar. El uso del color merece una mención aparte: cada relato posee una paleta cromática distintiva que refuerza la atmósfera emocional de la historia, desde los tonos fríos y asépticos de los laboratorios hasta los colores vibrantes y psicodélicos de mundos inexplorados.

Lo que realmente eleva a *¡Universo!* por encima de otras antologías de ciencia ficción es su equilibrio tonal. Monteys es capaz de transitar de la comedia de situación a la reflexión existencialista en una sola página sin que el conjunto se resienta. Hay un pesimismo subyacente sobre la condición humana y nuestra incapacidad para aprender de los errores del pasado, pero este se ve compensado por una curiosidad insaciable y un sentido de la maravilla ante la inmensidad del cosmos.

En conclusión, *¡Universo!* es una exploración exhaustiva de las posibilidades del medio del cómic para narrar lo inabarcable. Es una obra que exige relecturas para captar todos los detalles y conexiones ocultas, consolidándose como un referente imprescindible para cualquier lector interesado en la ciencia ficción especulativa que no teme mirar al abismo del espacio y encontrar, de vuelta, una sonrisa irónica.

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