*Breed* es una de las obras más personales y crudas de Jim Starlin, el autor reconocido por redefinir el panorama cósmico en editoriales como Marvel y DC. Publicada originalmente a principios de los años 90 bajo el sello Bravura de Malibu Comics, esta serie se aleja de la épica galáctica tradicional para sumergirse en un relato que amalgama el horror sobrenatural, la acción visceral y la crisis existencial. La obra destaca por ser una creación integral de Starlin, quien asume tanto el guion como el dibujo, permitiendo una cohesión absoluta entre la narrativa visual y el desarrollo de la trama.
La historia se centra en Raymond Breed, un veterano de la guerra de Vietnam que vive marcado por el trauma y una profunda sensación de alienación. Lo que inicialmente parece el retrato de un hombre que intenta reintegrarse en una sociedad que no comprende, pronto da un giro hacia lo macabro. Raymond descubre que su sentimiento de no pertenencia no es solo psicológico, sino biológico: él es un híbrido, el resultado de la unión entre una mujer humana y una criatura perteneciente a una raza ancestral de demonios conocidos como "The Breed" (La Estirpe).
Estos seres no son simples mitos, sino una fuerza invasora y parasitaria que ha operado en las sombras de la civilización humana durante milenios. Su objetivo es la subyugación total de la especie humana, y ven en Raymond una anomalía que debe ser controlada o eliminada. La narrativa se construye sobre la premisa de que nuestro mundo es apenas una capa superficial que oculta una guerra biológica y espiritual de proporciones catastróficas. Raymond se ve forzado a abandonar su anonimato para enfrentarse a su herencia oscura, convirtiéndose en el eje central de un conflicto que escala rápidamente desde callejones urbanos hasta dimensiones infernales.
A diferencia de otros protagonistas del género, Raymond Breed no abraza sus habilidades con entusiasmo. Su transformación física —que lo convierte en una criatura de fuerza descomunal, garras y aspecto demoníaco— es tratada como una maldición. Starlin utiliza esta metamorfosis para explorar la dicotomía entre el hombre y el monstruo, cuestionando si la humanidad reside en la genética o en la voluntad del individuo. El protagonista lucha constantemente por no perder su esencia humana mientras utiliza el poder devastador de su lado oscuro para sobrevivir a los ataques de sus "parientes" purasangre.
Visualmente, el cómic es un despliegue del estilo maduro de Starlin. Sus lápices capturan la brutalidad de los enfrentamientos con un detalle anatómico preciso, utilizando sombras densas y una composición de página dinámica que acentúa la violencia de la historia. El diseño de los antagonistas se aleja de los tropos demoníacos clásicos, optando por formas orgánicas, perturbadoras y alienígenas que refuerzan la sensación de una amenaza antigua y superior. La atmósfera es opresiva, cargada de un pesimismo característico de la era independiente de los 90, donde los héroes son falibles y el entorno es hostil.
*Breed* se estructura como un viaje de autodescubrimiento violento y cínico. No hay soluciones fáciles ni una distinción clara entre el bien y el