Lope de Aguirre

El cómic 'Lope de Aguirre', particularmente en su encarnación más laureada y referencial —la firmada por el guionista Felipe Hernández Cava y el dibujante Enrique Breccia—, no es solo una biografía ilustrada, sino una de las cumbres de la historieta histórica y de autor en lengua castellana. Esta obra se aleja de la hagiografía y de la aventura de capa y espada convencional para sumergirse en las ciénagas de la ambición humana y la desintegración mental.

La narrativa se sitúa en el año 1560. La trama arranca con la expedición liderada por Pedro de Ursúa, quien, bajo las órdenes del virrey del Perú, parte en busca del mítico El Dorado. Entre la tropa se encuentra Lope de Aguirre, un hombre de baja alcurnia, veterano de mil batallas y poseedor de un resentimiento acumulado contra la corona española que pronto se convertirá en el motor de la historia. El cómic utiliza este punto de partida para establecer una atmósfera asfixiante donde la selva amazónica deja de ser un escenario para convertirse en un personaje antagónico, un "infierno verde" que devora la cordura de los expedicionarios.

El guion de Hernández Cava se estructura sobre la base de la traición y la ruptura absoluta. A medida que la expedición avanza río abajo por el Marañón, el cómic detalla con precisión quirúrgica el proceso de sedición. Aguirre, apodado "El Loco" o "La Ira de Dios", no es presentado como un villano de caricatura, sino como un ideólogo nihilista que decide romper el vínculo vasallático con Felipe II. La obra pone especial énfasis en la redacción de la famosa carta al rey, un documento que en el cómic adquiere una dimensión casi metafísica: es el acta de nacimiento de una rebelión que no busca fundar un nuevo orden, sino destruir el existente.

Visualmente, el trabajo de Enrique Breccia es fundamental para entender la magnitud de esta obra. El dibujo huye del realismo académico para abrazar un expresionismo sucio y visceral. El uso de las sombras y el claroscuro no solo sirve para retratar la espesura de la selva, sino para reflejar la oscuridad interior de los personajes. Los rostros de los soldados están surcados por líneas que denotan hambre, fiebre y desesperación. La composición de las viñetas refuerza una sensación de claustrofobia constante; a pesar de estar en un espacio abierto inmenso, los personajes parecen atrapados en una trampa sin salida, donde el agua del río y el barro parecen mezclarse con la tinta misma del dibujo.

El cómic también explora la dinámica de poder dentro de la hueste de los "marañones". Se observa cómo Aguirre utiliza el terror y la manipulación para purgar a sus rivales y mantener el control sobre una tropa que oscila entre el fanatismo y el pánico. La relación con su hija, Elvira, se maneja con una delicadeza trágica que contrasta con la brutalidad del resto del relato, añadiendo una capa de complejidad emocional que humaniza al tirano sin justificar sus actos.

En términos de ritmo, la obra evita las escenas de acción gratuitas. El conflicto es eminentemente psicológico y político. Cada paso hacia adelante en el río es un paso hacia la aniquilación. La narrativa se detiene en los silencios, en las miradas de sospecha entre los capitanes y en la degradación física de los hombres, logrando que el lector sienta el peso del clima y la inevitabilidad del desastre.

'Lope de Aguirre' es, en definitiva, un estudio sobre la tiranía y el fracaso del sueño

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