Awrah

Awrah es una propuesta audaz dentro del panorama del cómic independiente contemporáneo, una obra que se sitúa en la intersección crítica entre la ciencia ficción distópica, el *cyberpunk* y la identidad cultural profunda. Escrita por Fahim Anwari, esta narrativa no solo busca entretener a través de los tropos clásicos del género, sino que propone una relectura de la tecnología y la vigilancia desde una perspectiva que rara vez se explora en el noveno arte: la fusión de la tradición islámica con un futuro hipertecnológico.

La historia se desarrolla en un entorno donde la privacidad ha dejado de ser un derecho para convertirse en un campo de batalla. El título mismo, *Awrah*, es una declaración de intenciones. En su acepción original, el término se refiere a las partes del cuerpo que deben ser cubiertas por decencia o modestia, pero en el contexto de este cómic, el concepto se expande metafóricamente hacia la "intimidad digital" y la protección del yo frente a un estado de vigilancia absoluta. La trama nos sumerge en una metrópolis densa, donde los minaretes coexisten con antenas de alta frecuencia y los mercados tradicionales están saturados de realidad aumentada y biometría invasiva.

El núcleo narrativo sigue a personajes que operan en los márgenes de esta sociedad. No son los héroes relucientes de la ciencia ficción clásica, sino individuos fracturados que intentan navegar un sistema que exige transparencia total a cambio de seguridad. La tensión principal radica en el conflicto entre la preservación de la identidad personal —aquello que debe permanecer oculto o sagrado— y la voracidad de las corporaciones y gobiernos que buscan indexar cada pensamiento y movimiento. A medida que la historia avanza, el lector es testigo de cómo la resistencia no solo se manifiesta a través de la acción física o el hackeo, sino a través de la preservación de rituales y espacios de silencio que la tecnología aún no ha logrado colonizar.

Visualmente, *Awrah* destaca por una dirección artística que huye de los neones genéricos del *cyberpunk* occidental. La estética es sucia, detallada y profundamente orgánica. El diseño de la ciudad refleja una estratificación social donde la tecnología más avanzada se superpone a infraestructuras antiguas, creando una sensación de anacronismo constante. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan la sensación de claustrofobia y la necesidad constante de los protagonistas de ocultarse, jugando con la idea de lo que se muestra y lo que se esconde, alineándose perfectamente con el tema central de la obra.

Uno de los mayores logros del cómic es su capacidad para construir un mundo (*world-building*) coherente sin recurrir a largas exposiciones de texto. La información se entrega de manera fragmentada, obligando al lector a reconstruir el rompecabezas de esta sociedad a través de los detalles del entorno, los diálogos cortantes y la iconografía religiosa reinterpretada. Es una obra que exige atención y que recompensa a quienes buscan una narrativa con capas de significado sociopolítico.

En resumen, *Awrah* es una exploración fascinante sobre la soberanía del individuo en una era de exposición total. Evita los maniqueísmos fáciles y presenta una visión del futuro que es, al mismo tiempo, extraña y dolorosamente familiar. Es una pieza esencial para entender las nuevas corrientes del cómic especulativo que buscan descentralizar la mirada occidental, ofreciendo una historia de resistencia, fe y tecnología que resuena con las ansiedades contemporáneas sobre la pérdida de la privacidad y la erosión de la cultura frente a la globalización digital. Sin recurrir a artificios innecesarios, el cómic se consolida como un estudio sobre la dignidad humana en un mundo que intenta convertir cada secreto en un dato comercializable.

Deja un comentario