Publicado por la editorial Zenescope Entertainment, "Salem: Queen of Thorns" es una obra que se desmarca de las adaptaciones históricas convencionales para sumergirse de lleno en el horror gótico y la fantasía oscura. Escrita por Raven Gregory y con el arte de Roberto Viacava, esta miniserie de cinco números ofrece una reinterpretación visceral y sangrienta de los mitos que rodean a los juicios de las brujas de Salem en el siglo XVII, transformando la paranoia puritana en una pesadilla sobrenatural tangible.
La trama se sitúa en el año 1692, en una Massachusetts sumida en el fervor religioso y el miedo a lo desconocido. Sin embargo, a diferencia de los relatos históricos donde la histeria colectiva condenó a inocentes, en el universo de "Queen of Thorns" el mal es real, antiguo y extremadamente voraz. El protagonista de esta historia es Elias Thorne, un hombre cuya fe y voluntad son puestas a prueba de la manera más cruel imaginable. Thorne no es el típico héroe de cómic; es un individuo atormentado, un antiguo cazador de brujas que intenta alejarse de su pasado violento, pero que se ve obligado a retomar las armas cuando una fuerza malévola secuestra a su hija.
El motor narrativo de la obra es la búsqueda desesperada de Elias. La antagonista que da título al cómic, la Reina de las Espinas, no es una simple hechicera de aldea, sino una entidad de un poder abrumador que busca expandir su dominio sobre el mundo de los vivos. A través de esta premisa, Gregory construye un relato de redención y sacrificio donde el protagonista debe navegar por un paisaje de pesadilla, enfrentándose no solo a criaturas grotescas y demonios, sino también a la corrupción moral de una sociedad que, en su afán por erradicar el pecado, termina alimentando la oscuridad que tanto teme.
Desde el punto de vista visual, el trabajo de Roberto Viacava es fundamental para establecer la atmósfera opresiva del cómic. El estilo artístico se aleja de la estética a veces excesivamente estilizada de otros títulos de Zenescope para abrazar una crudeza necesaria. El diseño de las criaturas es perturbador, con un énfasis en lo orgánico y lo macabro que refuerza la sensación de peligro constante. El uso de las sombras y la paleta de colores apagados subrayan la desesperanza del entorno colonial, haciendo que los momentos de violencia estallen con una intensidad visual impactante.
Uno de los puntos más fuertes de "Salem: Queen of Thorns" es su capacidad para equilibrar la acción frenética con el desarrollo de personajes. Elias Thorne es un estudio sobre la culpa y la determinación. Su viaje es tanto físico como espiritual; cada paso que da hacia el enfrentamiento final con la Reina de las Espinas lo obliga a cuestionar los límites de su propia humanidad. El cómic explora la idea de que, para combatir a los monstruos, a veces es necesario convertirse en uno, o al menos aceptar la oscuridad que reside en el interior de cada hombre.
La narrativa evita los tropos simplistas del bien contra el mal absoluto. Aunque la Reina de las Espinas representa una amenaza existencial, el guion se encarga de mostrar que la maldad humana —la envidia, la traición y el fanatismo— es un componente igual de peligroso en la caída de Salem. La interacción entre los elementos sobrenaturales y la psicología de los colonos crea una tensión constante que mantiene al lector en vilo.
En resumen, "Salem: Queen of Thorns" es una pieza esencial para los aficionados al horror en el noveno arte. Es una historia que utiliza el trasfondo histórico de Salem no como un fin, sino como un lienzo para explorar temas universales como el amor paternal, la pérdida de la inocencia y la lucha eterna contra fuerzas que escapan a la comprensión humana. Sin recurrir a artificios innecesarios, la obra se sostiene por su guion sólido, su atmósfera envolvente y un protagonista cuya lucha resuena mucho más allá de las páginas del cómic. Es una invitación a un mundo donde las espinas no solo hieren la carne, sino también el alma.