Zipi y Zape: La esencia de la travesura en los Extras y Almanaques de Bruguera
Hablar de *Zipi y Zape* es invocar, de inmediato, la edad de oro del tebeo español. Creados por el maestro José Escobar en 1948, estos gemelos —uno rubio y otro moreno— se convirtieron rápidamente en los embajadores de la travesura inocente, pero destructiva, dentro del catálogo de la mítica Editorial Bruguera. Sin embargo, hablar de la edición de los "Extras y Almanaques" es adentrarse en un territorio especial, un formato que permitía a Escobar expandir su universo más allá de las tradicionales páginas semanales, ofreciendo al lector una experiencia más rica, extensa y, a menudo, temática.
Esta recopilación de los *Extras y Almanaques* de Bruguera no es solo un cómic; es un testamento sociológico de la España de mediados y finales del siglo XX. En estas ediciones especiales, que originalmente solían publicarse en Navidad (Almanaques) o en periodos vacacionales (Extras de Verano), encontramos a Zipi y Zape en situaciones que trascienden el ámbito doméstico habitual. Aunque la estructura de sus historias mantiene el núcleo central de la "travesura y castigo", el formato extra permitía historietas de mayor aliento, con una narrativa más pausada y un despliegue visual que demuestra por qué Escobar es considerado uno de los "cinco grandes" de la Escuela Bruguera.
La sinopsis de este volumen nos sitúa en el seno de la familia Zapatilla. Don Pantuflo Zapatilla, catedrático de Filatelia y Colombofilia, y la abnegada Doña Jaimita, intentan desesperadamente encauzar la energía inagotable de sus hijos. El motor narrativo suele ser el mismo, pero nunca agota al lector: los gemelos buscan desesperadamente un "vale" por una bicicleta, un balón de fútbol o cualquier juguete de moda, prometiendo ser buenos y obtener notas excelentes. Sin embargo, su interpretación del "bien" siempre acaba en una catástrofe de proporciones épicas que involucra a vecinos, transeúntes y, casi siempre, la integridad física y mental de su padre.
Lo que hace especial a los *Extras y Almanaques* es la variedad de escenarios. En estas páginas, vemos a la familia Zapatilla viajar a la playa, al campo o enfrentarse a las festividades navideñas con un espíritu que mezcla la sátira social con el humor slapstick más puro. Escobar utiliza estos números especiales para presentar a la galería de secundarios en todo su esplendor: desde el repelente y sabelotodo Sapientín, primo de los gemelos, hasta los sufridos maestros y los diversos parientes que visitan el hogar familiar, cada uno aportando un matiz distinto al caos reinante.
Desde el punto de vista artístico, esta edición permite apreciar la evolución del trazo de Escobar. Sus personajes poseen una elasticidad envidiable y una expresividad que comunica el desastre inminente antes de que ocurra. El diseño de las viñetas en los Almanaques solía ser más cuidado, con fondos más detallados que nos transportan a esa España de barrios tranquilos, parques públicos y una clase media que aspiraba a la modernidad mientras lidiaba con las tradiciones más rígidas.
El lector encontrará en este volumen el famoso "cuarto de los ratones", los castigos medievales de Don Pantuflo y las persecuciones finales que ya forman parte del ADN cultural de varias generaciones. Pero, por encima de todo, encontrará una oda a la infancia rebelde. Zipi y Zape no son malvados; son simplemente niños con una lógica propia que choca frontalmente con el mundo adulto, rígido y lleno de normas, representado por su padre.
En conclusión, *Zipi y Zape: Ed. Bruguera Extras Almanaques* es una pieza de coleccionista esencial. No solo por el valor nostálgico, sino por la calidad de un humor que, a pesar del paso de las décadas, conserva una frescura y un ritmo cómico magistrales. Es la oportunidad perfecta para redescubrir por qué estos dos hermanos, con sus jerséis de rayas y sus ganas de comerse el mundo, siguen siendo los reyes indiscutibles del humor gráfico español. Un viaje al pasado que se lee con la misma sonrisa con la que, hace años, esperábamos la llegada del próximo almanaque al quiosco.