Zero Girl

*Zero Girl*, publicada originalmente en 2001 por el sello Homage Comics (una división de WildStorm/DC Comics), es una de las obras más personales y visualmente distintivas de Sam Kieth. Conocido por su estilo surrealista y su capacidad para retratar la vulnerabilidad humana a través de anatomías exageradas, Kieth utiliza esta miniserie de cinco números para explorar los rincones más oscuros y abstractos de la alienación adolescente. La obra se aleja de los tropos convencionales del género de superhéroes para adentrarse en un drama psicológico con tintes de realismo mágico.

La historia sigue a Amy Smootster, una joven de quince años que se siente, literal y figuradamente, como un "cero". Amy es una paria social en su instituto, una chica que no solo lidia con los problemas habituales de la pubertad, sino que carga con una percepción del mundo profundamente fragmentada. Su existencia está marcada por una extraña manifestación física de sus emociones: cuando Amy se siente amenazada, triste o bajo una presión extrema, aparecen círculos y cuadrados. Estos elementos geométricos no son meras metáforas visuales; son entidades que interactúan con el entorno, a menudo de forma violenta o protectora, creando un puente entre su agitación interna y la realidad tangible.

El núcleo emocional del cómic reside en la compleja relación entre Amy y Tim, su consejero escolar de veinte años. Tim es la única persona que parece ver a Amy más allá de su etiqueta de "chica rara", y Amy, a su vez, desarrolla una obsesión romántica y protectora hacia él. Kieth maneja esta dinámica con una sensibilidad incómoda, evitando caer en el cliché del romance prohibido para centrarse en la necesidad desesperada de conexión humana. La relación funciona como el ancla de Amy en un mundo que ella percibe como hostil y geométricamente confuso.

Visualmente, *Zero Girl* es un despliegue de la maestría técnica de Sam Kieth. El autor utiliza una mezcla de dibujo a lápiz, tintas densas y texturas que parecen arañar la página. Su estilo se caracteriza por una distorsión expresionista: los personajes pueden tener pies diminutos y manos enormes, o rostros que se deforman según su estado de ánimo. Esta estética no es gratuita; sirve para subrayar la dismorfia y la incomodidad que Amy siente hacia su propio cuerpo y hacia el espacio que ocupa en el mundo. El uso de los "círculos" y los "cuadrados" añade una capa de narrativa visual única, donde la geometría se convierte en un lenguaje propio que el lector debe aprender a interpretar junto a la protagonista.

A medida que la trama avanza, el cómic introduce elementos más oscuros, incluyendo el acoso escolar y la intervención de fuerzas externas que parecen entender la naturaleza de los poderes de Amy mejor que ella misma. Sin embargo, la obra nunca pierde de vista su enfoque íntimo. No se trata de una historia sobre salvar el mundo, sino sobre la lucha por sobrevivir a la adolescencia cuando te sientes fundamentalmente diferente a los demás. Los "cuadrados" representan la rigidez, el dolor y la agresión, mientras que los "círculos" simbolizan la seguridad, la fluidez y, en última instancia, la posibilidad de plenitud.

En resumen, *Zero Girl* es una pieza esencial del cómic independiente de principios de los años 2000. Es una obra que desafía las clasificaciones fáciles, situándose en algún lugar entre el diario íntimo, la fantasía surrealista y el estudio de personajes. Sam Kieth logra capturar la esencia de la soledad juvenil con una honestidad brutal, apoyada en un apartado artístico que sigue resultando vanguardista décadas después de su publicación. Es una lectura obligatoria para quienes buscan historias que utilicen el lenguaje del cómic para explorar la psique humana de formas que otros medios simplemente no pueden alcanzar.

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