Zeppelin

Zeppelin, la obra cumbre de Pepe Moreno, representa uno de los hitos más significativos del cómic de ciencia ficción de principios de los años 80. Publicada originalmente por entregas en revistas de culto como *Metal Hurlant* en Francia y *Zona 84* en España, esta obra no solo consolidó la carrera internacional de su autor, sino que se estableció como un referente estético del retro-futurismo y la distopía urbana antes de que el término *cyberpunk* se popularizara masivamente en el medio.

La narrativa de *Zeppelin* se sitúa en un futuro indeterminado, en una metrópolis que es una versión hipertrofiada y decadente de Nueva York. En este escenario, la sociedad ha colapsado bajo el peso de su propia estructura vertical. La ciudad se presenta como un ecosistema asfixiante donde la estratificación social es literal: las élites dominan desde las alturas de rascacielos que perforan las nubes, mientras que las clases desposeídas sobreviven en los niveles inferiores, sumidas en la oscuridad, la polución y la violencia estructural. En este contexto, el aire no es solo un espacio de tránsito, sino el último territorio de libertad y, paradójicamente, el campo de batalla más feroz.

El eje central de la historia es, como indica su título, una colosal aeronave: el Zeppelin. Este vehículo no es un simple medio de transporte, sino una fortaleza volante, un prodigio de ingeniería que combina tecnología avanzada con una estética que evoca la era industrial clásica. El protagonista, un piloto solitario y pragmático con tintes de antihéroe existencialista, opera este navío aéreo moviéndose en las zonas grises de la legalidad. Su labor lo lleva a navegar entre las intrigas de las corporaciones que gobiernan la superficie y las facciones rebeldes que operan en las sombras de los niveles bajos.

La trama se dispara cuando el protagonista se ve envuelto en una conspiración que amenaza con alterar el precario equilibrio de poder de la ciudad. Sin recurrir a giros argumentales efectistas, Moreno construye una tensión constante basada en la supervivencia y la observación de un mundo en descomposición. El cómic explora temas profundos como la deshumanización tecnológica, el control social a través de la arquitectura y la lucha del individuo frente a sistemas opresores que parecen inamovibles.

Visualmente, *Zeppelin* es una exhibición de maestría técnica. Pepe Moreno utiliza un estilo detallista y cinematográfico, caracterizado por un uso magistral del aerógrafo y una paleta de colores que refuerza la atmósfera opresiva y metálica del entorno. El diseño de producción de la obra es soberbio; cada engranaje del dirigible, cada conducto de ventilación de la ciudad y cada uniforme de las fuerzas de seguridad están dotados de una verosimilitud técnica que otorga a la obra una textura casi tangible. La influencia de la escuela europea es evidente, pero Moreno le imprime un dinamismo y una crudeza visual que conecta directamente con el cómic de autor más vanguardista de su época.

El ritmo narrativo es pausado pero implacable, permitiendo que el lector se sumerja en la geografía de la megaciudad. Las secuencias de vuelo y combate aéreo están coreografiadas con una precisión que aprovecha la verticalidad del escenario, creando una sensación de vértigo y amplitud que contrasta con la claustrofobia de los callejones inferiores. *Zeppelin* prescinde de diálogos excesivos, confiando gran parte del peso de la historia a la narrativa visual y a la capacidad del dibujo para transmitir el aislamiento del protagonista.

En definitiva, *Zeppelin* es una obra fundamental para entender la evolución del cómic adulto de ciencia ficción. Es un ejercicio de construcción de mundo (*world-building*) excepcional que logra capturar la angustia de una civilización al borde del abismo, utilizando la figura del dirigible como un símbolo de resistencia y autonomía en un mundo que ha olvidado el valor de ambas. Su relevancia reside en su capacidad para ofrecer una visión del futuro que, décadas después de su publicación, sigue resultando visualmente impactante y temáticamente vigente.

Deja un comentario