Yugurta

La serie de cómic *Yugurta* (originalmente *Jugurtha*) representa uno de los pilares de la aventura histórica dentro de la tradición de la historieta franco-belga. Creada inicialmente por el guionista Jean-Luc Vernal y el dibujante Hermann para la revista *Tintin* a finales de los años 60, la obra evolucionó desde una crónica inspirada en hechos reales hacia una epopeya de ficción que abarca vastos territorios y diversas culturas de la Antigüedad.

La trama se sitúa en el siglo II a.C. y toma como punto de partida la figura histórica de Jugurta, el príncipe númida que desafió la hegemonía de la República Romana en el norte de África. La narrativa arranca con las tensiones sucesorias en el reino de Numidia tras la muerte del rey Micipsa. El protagonista, dotado de una inteligencia táctica superior y una voluntad inquebrantable, se ve envuelto en una red de traiciones familiares y maniobras políticas orquestadas desde Roma. Lo que comienza como una disputa dinástica local pronto se transforma en un conflicto de escala internacional, donde el Senado romano actúa como un titiritero que busca expandir su influencia sobre el Mediterráneo.

A diferencia de otros cómics históricos de la época, *Yugurta* no se limita a la recreación de batallas. El guion de Vernal profundiza en la psicología de un hombre que se niega a aceptar el papel de vasallo. Sin embargo, tras los primeros álbumes —que cubren la guerra contra Roma y la caída del reino—, la serie da un giro argumental significativo. Al alejarse de la historiografía oficial, los autores convierten a Jugurta en un héroe errante, un fugitivo que emprende una odisea hacia el Este. Este cambio de rumbo permite que la obra explore escenarios exóticos, desde las estepas de Asia Central hasta las fronteras de la China imperial, transformando la serie en un relato de viajes y supervivencia.

En el apartado visual, la serie es testigo de una evolución artística notable. Hermann, responsable de los dos primeros volúmenes, aporta su característico estilo dinámico y su maestría en la composición de paisajes áridos. No obstante, es Franz (Franz Drappier) quien asume el dibujo a partir del tercer tomo y define la estética definitiva de la obra durante la mayor parte de su recorrido. El trazo de Franz, más detallado y atmosférico, logra capturar la dureza del desierto, la majestuosidad de las ciudades antiguas y la expresividad de un protagonista que envejece y se endurece con cada volumen. Su capacidad para retratar la indumentaria, las armas y la arquitectura de pueblos tan diversos como los partos o los escitas otorga a la serie una pátina de autenticidad visual muy valorada por los aficionados al género.

Temáticamente, *Yugurta* es una reflexión sobre la libertad y el precio de la resistencia. El protagonista es un personaje trágico; un líder que, tras perder su reino, busca un propósito en un mundo dominado por imperios implacables. La serie evita el maniqueísmo fácil: los romanos son presentados como estrategas pragmáticos y a menudo corruptos, pero los enemigos de Jugurta en sus viajes por Asia son igualmente complejos y peligrosos. La obra destaca por su tono serio, a veces melancólico, y por una narrativa que prioriza el ritmo de la aventura clásica sin descuidar el contexto geopolítico de la época.

En resumen, *Yugurta* es una obra fundamental para entender la transición del cómic de aventuras juvenil hacia una narrativa más adulta y ambiciosa dentro del mercado europeo. Es la historia de un hombre contra un imperio, pero también es el relato de un descubrimiento constante de un mundo antiguo vasto y desconocido. Su importancia reside en haber sabido conjugar el rigor de la ambientación histórica con la libertad de la ficción épica, consolidándose como un referente imprescindible de la *bande dessinée* de corte histórico y geográfico.

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