Yo soy Legion

Yo soy Legión (*Je suis légion*) es una de las obras más sofisticadas y visualmente impactantes que surgieron de la colaboración entre la industria del cómic europeo y el talento estadounidense a principios de los años 2000. Escrita por el guionista francés Fabien Nury y dibujada por el aclamado artista norteamericano John Cassaday, esta obra se sitúa en la intersección perfecta entre el thriller histórico de espionaje, el horror sobrenatural y el drama bélico.

La historia nos traslada al año 1942, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial. Mientras los ejércitos convencionales se desangran en los frentes de batalla, en las sombras del Tercer Reich se gesta un proyecto secreto que podría cambiar el curso de la humanidad. Bajo la supervisión de las altas esferas nazis, se lleva a cabo el proyecto "Legión". El núcleo de esta iniciativa no es una nueva máquina de guerra o un gas letal, sino algo mucho más antiguo y terrorífico: una niña llamada Ana.

Ana posee una capacidad sobrenatural perturbadora: puede proyectar su conciencia y tomar el control total de otros seres humanos, "habitándolos" y convirtiéndolos en extensiones de su propia voluntad. Para los jerarcas nazis, Ana es el arma definitiva, un virus humano capaz de infiltrar cualquier cuartel general enemigo, asesinar a líderes aliados o sabotear infraestructuras sin dejar rastro, utilizando los propios cuerpos de los soldados enemigos. Sin embargo, el control sobre Ana es precario y el origen de su poder está ligado a una forma de vampirismo que se aleja de los tropos clásicos de la literatura gótica para adentrarse en una vertiente más biológica y visceral.

La trama se desarrolla a través de múltiples hilos conductores que convergen con precisión quirúrgica. Por un lado, seguimos las intrigas internas dentro del régimen nazi, donde diferentes facciones luchan por el control del proyecto Legión, conscientes de que quien domine a la niña dominará el futuro del Reich. Por otro lado, la inteligencia británica detecta anomalías y muertes inexplicables que los llevan a desplegar una unidad de operaciones especiales. Este grupo de agentes tiene la misión de desentrañar qué es lo que los alemanes esconden en las montañas de Rumanía, el lugar donde la leyenda y la realidad histórica se desdibujan.

Fabien Nury demuestra aquí por qué es uno de los guionistas más respetados del panorama francobelga. Su escritura es densa, documentada y carente de concesiones. No trata de glorificar la guerra ni de simplificar el conflicto; en su lugar, utiliza el elemento fantástico para subrayar la monstruosidad inherente a la ambición humana y al totalitarismo. El ritmo es el de un *techno-thriller* de espionaje, donde cada movimiento de piezas en el tablero europeo tiene consecuencias sangrientas.

El apartado visual corre a cargo de John Cassaday, cuyo estilo realista y cinematográfico eleva la obra a otro nivel. Cassaday, conocido por su trabajo en *Planetary* y *Astonishing X-Men*, utiliza una narrativa visual sobria que otorga una verosimilitud asombrosa a los elementos sobrenaturales. Su capacidad para retratar la arquitectura de la época, los uniformes y la atmósfera opresiva de la Europa ocupada permite que el lector se sumerja por completo en el relato. Cuando la violencia estalla o los poderes de Ana se manifiestan, el contraste con el realismo previo genera un impacto visual sobrecogedor.

"Yo soy Legión" no es solo una historia de vampiros en la guerra; es una exploración sobre la identidad, el sacrificio y la corrupción del alma a través del poder absoluto. La obra evita los clichés del género para ofrecer una visión cruda y madura de lo que sucedería si el mal absoluto de la historia humana encontrara una herramienta de destrucción metafísica. Es un cómic imprescindible para quienes buscan una narrativa compleja que respeta la inteligencia del lector, combinando la profundidad del guion europeo con el dinamismo visual del cómic estadounidense. En definitiva, una pieza clave del noveno arte contemporáneo que disecciona el horror desde dos frentes: el histórico y el fantástico.

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