El cómic de World of Warcraft, publicado originalmente por el sello WildStorm de DC Comics a partir de 2007, representa una de las expansiones narrativas más ambiciosas y fundamentales del universo creado por Blizzard Entertainment. Bajo la dirección guionística del legendario Walter Simonson y el arte dinámico de Ludo Lullabi y Sandra Hope, esta serie no se limita a ser un producto derivado, sino que se establece como una pieza esencial del canon que redefine el panorama político de Azeroth.
La trama arranca en las costas de Kalimdor, donde un hombre humano es encontrado inconsciente y sufriendo una amnesia total. Sin recuerdos de su nombre o su origen, es capturado por un maestro de gladiadores orco, Rehgar Earthfury, quien lo integra en un equipo de combate junto al druida elfo de la noche Broll Bearmantle y la pícara elfa de sangre Valeera Sanguinar. Debido a su ferocidad inigualable y su instinto letal en la arena, el misterioso guerrero recibe el nombre de "Lo'Gosh", que en la lengua taurhe significa "Lobo Fantasma".
El núcleo narrativo de la serie se divide en dos frentes que convergen magistralmente. Por un lado, seguimos el viaje de Lo'Gosh y sus compañeros a través de los diversos reinos de Azeroth en una búsqueda desesperada por recuperar su identidad. Este periplo sirve como una exploración profunda de la geografía y la cultura del mundo, llevando al lector desde las arenas de Dire Maul hasta las profundidades de Ironforge y las místicas tierras de los elfos. Por otro lado, la historia se traslada al corazón de la Alianza, en la ciudad de Stormwind, donde se desarrolla una intrincada trama de conspiración política. El joven príncipe Anduin Wrynn sospecha que el hombre que ocupa el trono, supuestamente su padre regresado de un secuestro, no es quien dice ser, encontrándose bajo la influencia de consejeros con agendas ocultas, destacando la presencia de la enigmática Lady Katrana Prestor.
Lo que eleva a este cómic por encima de otras adaptaciones de videojuegos es su capacidad para manejar la dualidad de las facciones. Aunque el protagonista es humano, la narrativa no cae en el maniqueísmo. A través de la interacción entre Lo'Gosh, Broll y Valeera, Simonson explora las tensiones raciales, los prejuicios históricos y la fragilidad de las treguas entre la Alianza y la Horda. El cómic otorga voz y profundidad a figuras icónicas como Jaina Proudmoore, el Rey Magni Bronzebeard y el Jefe de Guerra Thrall, presentándolos no solo como dadores de misiones, sino como líderes con dilemas morales complejos.
Visualmente, el trabajo de Ludo Lullabi captura a la perfección la estética "oversized" y vibrante del juego. Las armaduras son masivas y detalladas, la arquitectura de las ciudades es imponente y las secuencias de combate poseen una fluidez cinematográfica