Wolfskin: Hundredth Dream es una miniserie de seis números que expande el universo de fantasía heroica creado por el guionista Warren Ellis para la editorial Avatar Press. En esta continuación, Ellis delega el guion detallado a Mike Wolfer, manteniendo la supervisión de la trama y el concepto original, mientras que el arte corre a cargo de Gianluca Pagliarani. La obra se sitúa firmemente en el género de la "espada y brujería", pero bajo el prisma visceral, cínico y antropológico que caracteriza las incursiones de Ellis en el cómic independiente.
La historia sigue los pasos del protagonista sin nombre, conocido simplemente como Wolfskin. Se trata de un guerrero nómada, un "berserker" que viste la piel de un lobo y que vive bajo un código de violencia extrema y aislamiento. Wolfskin no es el héroe clásico de la fantasía épica; es un hombre que lucha constantemente contra una furia interna que, una vez desatada, lo convierte en una fuerza de la naturaleza imparable y ciega. Tras los eventos de la primera miniserie, el protagonista continúa su errancia por un mundo que evoca una Edad de Bronce alternativa, donde la tecnología es rudimentaria, la magia es una fuerza oscura y poco comprendida, y la supervivencia es el único imperativo moral.
El núcleo narrativo de estos seis números se centra en la llegada de Wolfskin a la imponente ciudad que da nombre al arco: Hundredth Dream (El Centésimo Sueño). Esta urbe no es un asentamiento común; es una maravilla arquitectónica y de ingeniería construida sobre una gigantesca presa y un sistema de puentes que dominan un paisaje árido. La ciudad representa un intento de civilización y orden en un mundo salvaje, pero su estabilidad es puramente superficial.
Al llegar, Wolfskin es contratado como una suerte de protector o mercenario de élite por las autoridades locales. La ciudad de Hundredth Dream se encuentra en una encrucijada crítica. Por un lado, sufre tensiones internas derivadas de una estructura social rígida y una fe religiosa que empieza a mostrar grietas. Por otro lado, existe una amenaza externa latente: una fuerza invasora o una influencia corruptora que los habitantes de la ciudad temen pero no logran comprender del todo.
A diferencia de otros relatos de bárbaros, *Wolfskin: Hundredth Dream* dedica un espacio considerable a la construcción del mundo y a la política de la ciudad. El guion de Wolfer explora cómo una sociedad supuestamente avanzada intenta utilizar a un "salvaje" como Wolfskin para resolver problemas que su diplomacia y sus leyes no pueden manejar. El protagonista se ve envuelto en una red de intrigas donde su papel como fuerza de choque es fundamental, pero donde también se cuestiona su propia humanidad.
El apartado visual de Gianluca Pagliarani es esencial para la narrativa. Su estilo se aleja de la abstracción para centrarse en un detallismo minucioso, casi arqueológico. Pagliarani logra plasmar la escala monumental de la ciudad-puente y, al mismo tiempo, la crudeza anatómica de los combates. Las escenas de acción son explícitas y reflejan la naturaleza brutal del protagonista; cuando Wolfskin entra en su estado de trance guerrero, el dibujo transmite una sensación de caos controlado y violencia visceral que es marca de la casa en Avatar Press.
En términos temáticos, la obra explora el choque entre la civilización y la barbarie. Plantea la pregunta de si una sociedad puede mantenerse pura mientras depende de la violencia extrema para su protección. Wolfskin actúa como un espejo que refleja las hipocresías de los ciudadanos de Hundredth Dream, quienes lo desprecian por su naturaleza salvaje pero dependen de su hacha para mantener su estilo de vida.
En resumen, *Wolfskin: Hundredth Dream nº 1 a 6* es una obra de fantasía oscura que evita los