Wendel

*Wendel*, la obra seminal de Howard Cruse, representa uno de los hitos más significativos en la historia del cómic estadounidense, no solo por su valor artístico, sino por su trascendencia sociopolítica. Publicada originalmente de forma serializada en la revista *The Advocate* entre 1983 y 1989, esta historieta se erige como una crónica vital, honesta y profundamente humana de la vida gay en la Norteamérica de los años ochenta. A través de sus páginas, Cruse logra capturar la esencia de una época de transición, marcada tanto por la lucha por los derechos civiles como por la devastadora sombra de una crisis sanitaria emergente.

La narrativa se articula en torno a su protagonista, Wendel Tydings, un joven optimista, algo idealista y profundamente comprometido con el activismo de base. Wendel no es un arquetipo inalcanzable; es un hombre común que intenta navegar las complejidades de las relaciones personales, el empleo y la identidad en un entorno que a menudo le es hostil. A diferencia de otras representaciones mediáticas de la época, que tendían a la caricatura o a la tragedia absoluta, Cruse dota a Wendel de una tridimensionalidad refrescante, permitiendo que el lector conecte con sus inseguridades y sus pequeñas victorias cotidianas.

El núcleo emocional del cómic reside en la relación de Wendel con Ollie, su pareja. Ollie actúa como el contrapunto perfecto: es más cínico, pragmático y, en ocasiones, escéptico ante el fervor activista de Wendel. Esta dinámica permite al autor explorar las tensiones inherentes a la vida en pareja, así como las diferentes formas de procesar la realidad social. Junto a ellos, un elenco diverso de personajes secundarios —amigos, familiares y compañeros de lucha— conforma un retrato coral de la "familia elegida", un concepto fundamental en la cultura LGBTQ+.

Desde el punto de vista temático, *Wendel* es una obra valiente que no rehúye los conflictos espinosos. La trama aborda con naturalidad la discriminación laboral, la homofobia institucionalizada de la era Reagan, las tensiones con la derecha religiosa y, de manera progresiva y dolorosa, la irrupción del VIH/SIDA en la comunidad. Sin embargo, lo que distingue a esta obra es su tono. A pesar de la gravedad de algunos temas, Cruse mantiene un sentido del humor agudo y una calidez que evita que el relato caiga en el nihilismo. Es una celebración de la resiliencia y de la capacidad de encontrar alegría y comunidad incluso en los momentos más oscuros.

Visualmente, el trabajo de Howard Cruse es extraordinario. Su estilo se aleja del minimalismo para abrazar una estética densa, rica en texturas y detalles. Utiliza un sombreado meticuloso mediante tramas y un dibujo de línea clara pero cargado de expresividad. Cada viñeta está cuidadosamente compuesta, aprovechando el formato de página de revista para crear secuencias que fluyen con un ritmo cinematográfico. El diseño de los personajes es distintivo, permitiendo que sus emociones se transmitan con una claridad casi táctil, lo que refuerza la empatía del lector.

*Wendel* no es solo una serie de tiras cómicas; es un documento histórico que captura el lenguaje, las preocupaciones y la estética de una década crucial. La obra funciona como un puente entre el cómic *underground* de los años setenta y la novela gráfica moderna, anticipando la profundidad narrativa que Cruse alcanzaría años después con su aclamada *Stuck Rubber Baby*. Para cualquier estudioso del medio o lector interesado en la narrativa social, *Wendel* es una lectura obligatoria que demuestra cómo el noveno arte puede ser una herramienta poderosa para la visibilidad y el cambio social, sin sacrificar en ningún momento la calidad del entretenimiento y la profundidad del desarrollo de personajes. En definitiva, es el retrato de una comunidad que, frente a la adversidad, decidió no solo sobrevivir, sino también amar, reír y luchar.

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