El sello Archie Horror ha logrado lo que parecía imposible hace un par de décadas: transformar el universo idílico y a veces empalagoso de Riverdale en un escenario fértil para las pesadillas más viscerales. Dentro de esta línea editorial, que incluye éxitos como *Afterlife with Archie* y *Chilling Adventures of Sabrina*, destaca con luz propia (o más bien, con sombras alargadas) Vampironica, una obra que redefine a uno de los personajes más icónicos de la cultura popular estadounidense bajo una lente gótica y sangrienta.
Escrito y dibujado en su etapa inicial por los hermanos Greg y Megan Smallwood, *Vampironica* no es simplemente un relato de "qué pasaría si". Es una reconstrucción completa del mito de Veronica Lodge. La premisa es directa y contundente: la joven más rica, sofisticada y, a menudo, egocéntrica de Riverdale es atacada por una criatura de la noche. Sin embargo, a diferencia de las víctimas habituales en los relatos de terror juvenil, Veronica no se convierte en una damisela en apuros ni en un monstruo sin voluntad. Su transformación la obliga a enfrentarse a una nueva realidad donde su sed de sangre compite con su lealtad hacia sus amigos y su propio sentido de la superioridad social.
La narrativa se aleja del tono de comedia de situación de los cómics clásicos de Archie para sumergirse en un horror de acción con tintes de serie negra. Tras ser convertida, Veronica descubre que Riverdale está siendo infiltrada por una estirpe de vampiros ancestrales que ven a los habitantes del pueblo como ganado. Lo que hace que esta historia sea fascinante es cómo la personalidad de Veronica se adapta a su nueva condición. Su arrogancia natural se traduce en una voluntad de hierro; ella no acepta ser la subordinada de nadie, ni siquiera de sus creadores vampíricos. Esta "Vampironica" decide utilizar sus nuevos poderes —fuerza sobrehumana, velocidad y sentidos agudizados— para convertirse en la protectora improbable de un pueblo que, hasta entonces, solo le servía de escenario para sus caprichos.
El conflicto central de la obra es doble. Por un lado, existe la amenaza externa: una invasión vampírica que amenaza con consumir a Archie, Betty, Jughead y al resto de la pandilla. Por otro lado, está el conflicto interno de Veronica. La lucha por mantener su humanidad mientras sus instintos depredadores afloran es constante. El cómic maneja con maestría la tensión de ver a una protagonista que está a un solo error de convertirse en la villana de su propia historia.
Visualmente, *Vampironica* es una delicia para los amantes del género. Greg Smallwood utiliza una paleta de colores donde predominan los azules gélidos, los negros profundos y, por supuesto, un rojo carmesí que resalta en cada escena de violencia. El diseño de personajes respeta la estética clásica de Archie Comics pero los dota de una expresividad y una madurez necesarias para el tono de la historia. Las escenas de acción son dinámicas y no escatiman en detalles macabros, alejándose por completo de la censura que históricamente caracterizó a la editorial.
El reparto secundario también recibe un tratamiento interesante. Archie Andrews y Betty Cooper no son meros espectadores; sus reacciones ante la transformación de su amiga añaden una capa de drama emocional que ancla la historia. La dinámica entre Veronica y su padre, Hiram Lodge, también adquiere matices oscuros, explorando hasta dónde llegaría la influencia de la familia Lodge en un mundo donde los monstruos son reales.
En conclusión, *Vampironica* es una lectura esencial para quienes buscan una reinterpretación moderna y audaz del terror vampírico. No necesita recurrir a tropos románticos desgastados ni a la nostalgia barata. Se sostiene por sí misma como una historia de empoderamiento oscuro, supervivencia y lealtad, demostrando que, incluso con colmillos y una sed insaciable, Veronica Lodge sigue siendo la reina indis