Vampirella Vol2

Vampirella Vol. 2 (Harris Comics, 1992-1996)

El segundo volumen de *Vampirella*, publicado por Harris Comics a principios de la década de los 90, representa uno de los hitos más significativos en la cronología de la hija de Drakulon. Tras la etapa clásica en Warren Publishing, donde el personaje habitaba principalmente en el formato de revista de terror en blanco y negro, este volumen marca su transición definitiva al formato de cómic estándar (comic-book) y a la modernización de su mitología para una nueva generación de lectores. Bajo la dirección editorial de Harris, esta etapa no solo revitalizó visualmente al personaje, sino que redefinió su propósito narrativo dentro de un universo de horror y acción mucho más cohesionado.

La premisa de este volumen retoma y expande los elementos fundamentales del origen de Vampirella. La historia nos presenta a una protagonista que proviene de Drakulon, un mundo donde la sangre fluye como el agua en los ríos. Sin embargo, tras la llegada de una expedición terrestre a su planeta, Vampirella viaja a la Tierra, donde descubre que su fisiología y sus necesidades biológicas la sitúan en una posición única: es una depredadora natural que ha decidido proteger a su presa. A diferencia de los vampiros tradicionales de la literatura y el cine, Vampirella no es una criatura no-muerta en el sentido estricto, sino una entidad alienígena con capacidades sobrehumanas, lo que permite a la serie explorar temas de alteridad y alienación.

En el núcleo narrativo de *Vampirella Vol. 2* se encuentra la lucha constante de la protagonista contra las fuerzas del Caos. La serie establece una estructura donde Vampirella actúa como una agente del orden, enfrentándose a entidades demoníacas, cultos ancestrales y otros vampiros que carecen de su brújula moral. Un elemento central de esta etapa es la exploración de su linaje. La introducción de Lilith, su madre, añade una capa de complejidad dramática que transforma el cómic de una simple historia de "monstruo contra monstruo" en una tragedia familiar de proporciones épicas. La relación entre madre e hija se convierte en el motor de muchos de los conflictos, planteando preguntas sobre el destino, la herencia de la maldad y la posibilidad de redención.

Acompañando a Vampirella en su cruzada encontramos a personajes recurrentes que anclan la historia en la realidad humana. La presencia de Adam Van Helsing y el mago Pendragon proporciona un contrapunto necesario a la naturaleza exótica de la protagonista. Estos aliados no solo asisten en la caza de amenazas sobrenaturales, sino que sirven para resaltar la humanidad que Vampirella intenta preservar en sí misma, a pesar de su sed de sangre y su origen oscuro.

Visualmente, este volumen es hijo de su tiempo. La estética se alinea con la tendencia de las "bad girls" de los años 90, pero manteniendo siempre la elegancia gótica que caracteriza al personaje. El arte enfatiza la acción dinámica y el horror visceral, con un uso del color que resalta la atmósfera nocturna y peligrosa de las ciudades modernas que Vampirella recorre. Los guiones, a cargo de autores como Kurt Busiek y Tom Sniegoski,

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