Vampirella: Second Coming representa un punto de inflexión crítico en la cronología de la hija de Drakulon, marcando uno de los arcos argumentales más ambiciosos publicados por Harris Comics antes de que la licencia pasara a manos de Dynamite Entertainment. Escrita por el veterano Phil Hester y dibujada por un entonces emergente Daniel Sampere, esta miniserie de cuatro números se propuso no solo relanzar al personaje para una nueva generación, sino también redefinir su mitología interna, alejándola de los tropos más desgastados de los años 90 para devolverle una pátina de misterio gótico y horror visceral.
La premisa de la obra arranca con un vacío narrativo deliberado: Vampirella ha estado desaparecida de la faz de la Tierra durante un tiempo considerable. Su regreso no es triunfal ni glamuroso; es una aparición envuelta en confusión y amnesia parcial. La historia nos sitúa en un mundo que ha seguido girando sin ella, donde las fuerzas del mal se han reorganizado y donde su antigua misión como protectora de la humanidad parece haber sido olvidada o distorsionada. El título, *Second Coming*, no es solo una referencia a su retorno físico, sino una alusión a una suerte de renacimiento espiritual y biológico que la protagonista experimenta a lo largo de las páginas.
Desde el primer número, Hester establece un tono introspectivo. Vampirella ya no es simplemente la cazadora de vampiros segura de sí misma; es una paria que busca su lugar en un ecosistema sobrenatural que la rechaza. La trama se estructura en torno a la búsqueda de identidad. A medida que avanza el relato, la protagonista debe enfrentarse a la realidad de su linaje. La dicotomía entre su origen en el planeta Drakulon y su conexión con las fuerzas infernales de Lilith se explora con una profundidad inusual. El guion evita las explicaciones simplistas y opta por una narrativa donde el pasado de Vampirella actúa como una sombra que la persigue, obligándola a cuestionar si sus impulsos heroicos son genuinos o simplemente una forma de rebelión contra su propia naturaleza depredadora.
El conflicto central de la miniserie se manifiesta a través de una serie de encuentros con entidades que parecen conocer los secretos de su ausencia. Estos antagonistas no son meros monstruos de la semana; representan diferentes facetas del destino que Vampirella intenta evitar. La narrativa se aleja de la acción gratuita para centrarse en el suspense y en la construcción de una atmósfera opresiva. Hester utiliza el entorno urbano moderno como un contraste frío para la naturaleza arcaica y sangrienta de la protagonista, creando una sensación de alienación constante.
En el apartado visual, el trabajo de Daniel Sampere es fundamental para el éxito de esta etapa. Antes de convertirse en una superestrella en DC Comics, Sampere ya demostraba aquí una capacidad asombrosa para equilibrar la belleza icónica de Vampirella con el horror grotesco que exige su mundo. Su dibujo es limpio pero detallado, destacando especialmente en la expresividad facial de la protagonista, lo que refuerza la carga emocional del guion de Hester. Las secuencias de acción están coreografiadas con una claridad cinematográfica, pero es en los momentos de quietud y en los paisajes oníricos donde el arte realmente brilla, capturando la esencia de una mujer que es, a la vez, una salvadora y un monstruo.
*Vampirella: Second Coming* funciona como una puerta de entrada ideal para nuevos lectores, ya que no requiere un conocimiento enciclopédico de las décadas anteriores, pero al mismo tiempo ofrece recompensas significativas para los seguidores veteranos al tratar con respeto los elementos fundamentales del canon. La obra se despoja de las "florituras" innecesarias de otras épocas para centrarse en una historia de redención, supervivencia y el eterno conflicto entre el libre albedrío y la herencia de sangre. Es, en esencia, un estudio de personaje disfrazado de cómic de terror sobrenatural, que logra elevar a Vampirella más allá de su imagen de icono visual para consolidarla como una figura trágica y compleja en el panteón del cómic moderno.