Vampirella: La guerra de Drácula (originalmente publicada como *Vampirella: Dracula War*) representa uno de los arcos argumentales más ambiciosos y definitorios de la etapa de la heroína bajo el sello de Harris Comics a finales de los años 90. Escrita por John Moore e ilustrada por el reconocido artista brasileño Ed Benes, esta obra no solo funciona como un evento de acción desenfrenada, sino como un choque generacional y conceptual entre dos de los iconos más grandes del horror gótico y el cómic de culto.
La premisa arranca con el regreso del Conde Drácula a la época moderna, específicamente a la ciudad de Nueva York. Sin embargo, esta versión del Señor de los Vampiros se aleja de las interpretaciones más románticas o debilitadas para presentarse como una fuerza de la naturaleza estratégica, cruel y absoluta. Drácula no busca simplemente alimentarse; su objetivo es la conquista total y la reestructuración de la jerarquía vampírica en la Tierra. Para él, los vampiros modernos han perdido el rumbo, y su misión es reclamar su trono de sangre, convirtiendo a la humanidad en ganado organizado bajo su puño de hierro.
En el centro de este conflicto se encuentra Vampirella. Como hija de Lilith y originaria del planeta Drakulon (según la continuidad establecida en esa era), ella personifica la antítesis de Drácula. Mientras que el Conde representa la tradición oscura, el patriarcado vampírico y la subyugación, Vampirella simboliza la rebelión, la redención y la protección de los inocentes. La narrativa establece rápidamente que este no es un encuentro fortuito, sino una colisión inevitable entre dos linajes que no pueden coexistir en el mismo plano.
El guion de John Moore destaca por su ritmo cinematográfico. La historia se aleja de las tramas detectivescas lentas para sumergir al lector en una guerra urbana. Drácula comienza a consolidar su poder reclutando a otros no-muertos y eliminando a cualquier facción que se oponga a su visión. La escala del conflicto crece exponencialmente, obligando a Vampirella a llevar sus habilidades al límite. No se trata solo de una lucha de fuerza física, sino de una guerra de voluntades donde la protagonista debe cuestionar su propia naturaleza y hasta qué punto está dispuesta a llegar para detener a un mal que comparte, en parte, su misma esencia biológica.
Visualmente, el cómic es un exponente del estilo detallado y dinámico de finales de los 90. Ed Benes, antes de su consagración en títulos como *Justice League of America*, despliega aquí un trabajo minucioso. Su diseño de Drácula es imponente, capturando una mezcla de elegancia aristocrática y ferocidad monstruosa. Por otro lado, su interpretación de Vampirella enfatiza tanto su fuerza atlética como su vulnerabilidad emocional, manteniendo la estética icónica del personaje pero dotándola de una expresividad necesaria para el peso dramático de la historia. Las escenas de combate están coreografiadas con una fluidez que resalta la naturaleza sobrenatural de los contendientes, utilizando sombras profundas y una paleta de colores que refuerza la atmósfera opresiva de una Nueva York bajo asedio.
Uno de los puntos más interesantes de "La guerra de Drácula" es cómo maneja la mitología de ambos personajes. El cómic respeta el legado de Bram Stoker pero lo adapta a un entorno contemporáneo donde la tecnología y la decadencia urbana juegan un papel crucial. A su vez, profundiza en el papel de Vampirella como "paria" entre los suyos: demasiado humana para los vampiros y demasiado monstruosa para los humanos.
En resumen, Vampirella: La guerra de Drácula es una pieza fundamental para entender la evolución de la protagonista en el cómic moderno. Es una historia de supervivencia y principios que redefine la rivalidad entre la última esperanza de Drakulon y el Rey de los Vampiros. Sin recurrir a giros innecesarios, la obra se mantiene fiel a su premisa: una guerra total donde el destino de la humanidad pende de un hilo, servida con un apartado visual de primer nivel y una narrativa que entiende perfectamente el peso histórico de sus protagonistas. Es, en esencia, el enfrentamiento definitivo que los lectores de horror esperaron durante décadas.