Ultramundo

Ultramundo, la obra gestada por el guionista Sergio Hernández y el dibujante Toni Caballero, se posiciona como una de las propuestas más ambiciosas y visualmente impactantes dentro del panorama del cómic español contemporáneo. Publicada bajo el sello de Planeta Cómic, esta pieza se aleja de los convencionalismos del género de aventuras para adentrarse en un terreno pantanoso donde el thriller sobrenatural, el horror psicológico y la fantasía urbana convergen en una narrativa de corte adulto y oscuro.

La trama nos presenta a Eric, un joven cuya existencia está definida por un vacío traumático: la desaparición de su hermana pequeña años atrás. Este evento no solo fracturó su realidad, sino que lo dejó anclado en una búsqueda obsesiva que lo sitúa en los márgenes de la sociedad. Sin embargo, lo que comienza como una investigación personal sobre un posible crimen o desaparición convencional, pronto deriva hacia una revelación metafísica. Eric descubre la existencia del "Ultramundo", un plano existencial que coexiste con nuestra realidad, una suerte de dimensión liminal donde las almas, los ecos de los fallecidos y entidades de naturaleza incierta interactúan con el mundo de los vivos de formas a menudo aterradoras.

El guion de Sergio Hernández destaca por su capacidad para construir una mitología propia sin recurrir a la exposición excesiva. El lector es introducido en este universo de la mano de Eric, compartiendo su desconcierto y su miedo. La historia establece que el equilibrio entre ambos mundos no es casual, sino que está vigilado por organizaciones y figuras que operan en las sombras, moviéndose en una escala de grises morales donde la supervivencia y el orden suelen prevalecer sobre la ética individual. La narrativa explora temas profundos como el duelo patológico, la incapacidad de dejar ir y las consecuencias de cruzar fronteras que la naturaleza humana debería ignorar.

En el apartado visual, el trabajo de Toni Caballero es, sencillamente, el pilar fundamental que otorga a *Ultramundo* su identidad distintiva. Con una influencia estética que bebe directamente del *seinen* japonés (manga para adultos) pero manteniendo una estructura de composición occidental, Caballero despliega un dominio magistral del blanco y negro. El uso de las tramas, los contrastes lumínicos y el detallismo en los diseños de personajes y escenarios logran una atmósfera opresiva y cinematográfica. La representación de las entidades del Ultramundo huye de los tropos clásicos del cine de terror para ofrecer diseños orgánicos, inquietantes y, en ocasiones, de una belleza macabra que refuerza la sensación de extrañeza de ese "otro lado".

El ritmo de la obra está meticulosamente medido. *Ultramundo* no se apresura en entregar respuestas; prefiere sumergir al lector en el misterio, utilizando el suspense como herramienta principal. Las secuencias de acción, cuando aparecen, son dinámicas y crudas, enfatizando la vulnerabilidad del protagonista frente a fuerzas que escapan a su comprensión. No obstante, el corazón del cómic reside en su carga emocional. La búsqueda de Eric no es solo física, sino un viaje introspectivo hacia la aceptación de la pérdida, lo que eleva la obra por encima de un simple relato de fantasmas.

En conclusión, *Ultramundo* es un ejercicio de narrativa gráfica de alto nivel que demuestra la madurez del cómic nacional. Es una obra que exige atención al detalle, tanto en sus diálogos cargados de subtexto como en sus viñetas ricas en simbolismo. Para el lector que busca una historia donde el misterio se

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