La Trilogía USA es una de las piedras angulares de la narrativa gráfica contemporánea, una obra monumental firmada por Will Eisner, el hombre que no solo definió el término "novela gráfica", sino que elevó el medio a una categoría literaria y artística sin precedentes. Este volumen integral reúne tres de sus obras más personales y ambiciosas: *Contrato con Dios* (1978), *Ansia de vivir* (1988) y *La avenida Dropsie* (1995). En conjunto, estas obras funcionan como una crónica social, histórica y emocional de la experiencia estadounidense a través del microcosmos de un barrio del Bronx.
La trilogía comienza con Contrato con Dios, considerada por la crítica como la primera novela gráfica moderna. Ambientada durante la Gran Depresión en los años 30, la obra se aleja de los superhéroes y la fantasía para sumergirse en la cruda realidad de los inquilinos de un edificio de viviendas humildes (los famosos *tenements*) en el número 55 de la avenida Dropsie. A través de cuatro relatos interconectados, Eisner explora temas universales como la pérdida de la fe, la crueldad de la pobreza, la frustración de las ambiciones y la búsqueda de redención. El estilo visual de Eisner aquí es revolucionario: prescinde de los marcos de las viñetas tradicionales, permitiendo que la lluvia, la arquitectura y las sombras dicten el ritmo de la lectura, creando una atmósfera opresiva y melancólica que envuelve al lector.
La segunda parte, Ansia de vivir, expande el lienzo narrativo. Si la primera entrega era íntima y espiritual, esta es una obra de corte más social y existencial. Situada también en la época de la Depresión, sigue las vidas cruzadas de diversos personajes que luchan por mantener su dignidad en un entorno hostil. El protagonista central, Jacob Shtarkah, se convierte en el eje sobre el cual Eisner reflexiona sobre la voluntad de supervivencia del ser humano. Aquí, el autor utiliza la metáfora de la cucaracha —un ser que sobrevive a pesar de todo— para ilustrar la resiliencia de la clase trabajadora. La obra destaca por su complejidad estructural, entrelazando noticias de la época, recortes de prensa y una narrativa visual que captura el pulso frenético y desesperado de una Nueva York herida por la crisis económica.
El cierre de la trilogía, La avenida Dropsie, es quizás la entrega más ambiciosa en términos de escala temporal. En lugar de centrarse en un grupo específico de personajes, el protagonista absoluto es la propia calle. Eisner traza una biografía urbana que abarca siglos, desde los primeros asentamientos holandeses e ingleses hasta la decadencia y posterior transformación del barrio en el siglo XX. Es un estudio magistral sobre el ciclo de la vida urbana: la llegada de nuevas olas de inmigrantes (judíos, italianos, irlandeses, puertorriqueños, afroamericanos), los conflictos raciales y sociales que surgen con cada cambio, y el proceso inevitable de gentrificación y abandono. Es una lección de sociología narrada con la maestría de quien ha visto a su ciudad cambiar de piel una y otra vez.
Desde el punto de vista técnico, la Trilogía USA es una exhibición de lo que Eisner denominó "arte secuencial". Su dibujo es expresivo, casi teatral; los personajes no solo se mueven, sino que parecen cargar con el peso del mundo en sus hombros. La arquitectura del Bronx no es un simple fondo, sino un personaje vivo que respira, envejece y se desmorona junto a sus habitantes. El uso del claroscuro y la integración orgánica del texto en el dibujo demuestran por qué Eisner es el maestro indiscutible del medio.
En definitiva, esta trilogía no es solo un cómic sobre Nueva York o sobre la comunidad judía; es un retrato profundo de la condición humana. Sin recurrir