Transformers: Sector 7 es una miniserie de cinco números publicada por la editorial IDW Publishing entre 2010 y 2011. Escrita por John Barber e ilustrada por Joe Ng, esta obra se sitúa dentro de la continuidad de las películas de acción real dirigidas por Michael Bay, funcionando como una precuela histórica que expande significativamente el trasfondo de la organización gubernamental secreta que da nombre al título. A diferencia de otros cómics de la franquicia que se centran en las batallas contemporáneas entre Autobots y Decepticons, esta obra adopta un enfoque de crónica histórica y thriller de conspiración.
La narrativa de la serie abarca casi un siglo de historia, comenzando a finales del siglo XIX y extendiéndose hasta los eventos previos a la primera película de 2007. El eje central de la trama es la familia Simmons, específicamente los antepasados del Agente Seymour Simmons (personaje interpretado por John Turturro en el cine). A través de los ojos de varias generaciones de esta familia, el lector es testigo de cómo la humanidad ha interactuado en las sombras con los "Organismos Extraterrestres No Biológicos" (NBE) mucho antes de que el público general supiera de su existencia.
El punto de partida se sitúa en 1897, vinculando el origen de Sector 7 con el descubrimiento del NBE-1 (Megatron) en el Ártico por parte del Capitán Archibald Witwicky. Sin embargo, el cómic se aleja rápidamente de los Witwicky para centrarse en la creación de la infraestructura necesaria para contener y estudiar esta tecnología alienígena. La historia explora cómo la organización se formaliza bajo el mandato de figuras históricas y cómo la construcción de la Presa Hoover no fue simplemente una obra de ingeniería civil, sino un proyecto de contención masivo diseñado para ocultar la fuente de energía del Cubo (la Chispa Suprema) y al líder de los Decepticons congelado.
A medida que la trama avanza por las décadas de 1920, 1940, 1960 y 1980, el guion de John Barber utiliza eventos históricos reales —como la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría— para contextualizar la paranoia y el avance tecnológico de la agencia. Se revela que gran parte del progreso tecnológico humano del siglo XX fue el resultado de la ingeniería inversa realizada sobre los restos y la fisiología de los Transformers capturados o encontrados. Este enfoque aporta una capa de realismo sociopolítico al universo de los robots gigantes, planteando dilemas éticos sobre el secretismo gubernamental y el coste humano de mantener la seguridad nacional frente a una amenaza incomprensible.
Uno de los elementos más interesantes de Sector 7 es la aparición de otros Transformers que llegaron a la Tierra en diferentes épocas. El cómic introduce o profundiza en personajes como Jetfire y otros "Seekers", quienes operaban en nuestro planeta mucho antes de la llegada de Optimus Prime. Estas interacciones no siempre son bélicas en el sentido tradicional; a menudo son encuentros fortuitos o misiones de reconocimiento que terminan en tragedia o en pactos de silencio forzados por la tecnología de Sector 7.
Visualmente, Joe Ng logra capturar la estética industrial y mecánica característica del diseño de las películas, pero adaptándola a las diferentes épocas históricas. El arte refleja la evolución de la tecnología humana, desde los rudimentarios equipos de excavación del siglo XIX hasta los sofisticados laboratorios de finales del siglo XX. El diseño de los Transformers mantiene esa complejidad de piezas móviles, pero se integra de manera orgánica en entornos de época, lo que genera un contraste visual fascinante.
En resumen, Transformers: Sector 7 es una pieza esencial para los seguidores de la continuidad cinematográfica que buscan entender el "cómo" y el "por qué" de la organización más enigmática de la saga. Es un relato sobre el legado familiar, la obsesión y el peso de los secretos que definen el destino de una especie. Al prescindir de las batallas a gran escala en ciudades pobladas, el cómic logra construir una atmósfera de suspense y descubrimiento que enriquece el lore de la franquicia, otorgando una profundidad histórica que las películas apenas logran esbozar.