Transformers – Beast Wars Vol2- La Ascension

Transformers: Beast Wars Vol. 2 – La Ascensión representa un punto de inflexión crítico dentro del relanzamiento editorial que IDW Publishing llevó a cabo para conmemorar el 25º aniversario de una de las subfranquicias más queridas de los Transformers. Bajo la hábil pluma del guionista Erik Burnham y el distintivo estilo visual de Josh Burcham, este segundo volumen recopila los números 7 al 12 de la serie regular, consolidando una narrativa que, si bien rinde homenaje a la serie de televisión de los años 90, construye su propia mitología expandida y contemporánea.

La trama se sitúa inmediatamente después de los eventos del primer arco, con los Maximals y los Predacons atrapados en un planeta prehistórico rico en Energon, pero letal para sus formas robóticas originales. Tras el choque inicial y la deserción de Dinobot hacia las filas de Optimus Primal, el conflicto deja de ser una simple escaramuza de supervivencia para transformarse en una guerra de posiciones estratégica. En "La Ascensión", el enfoque se desplaza desde la presentación de los bandos hacia la exploración de los misterios que esconde el planeta y la introducción de fuerzas externas que amenazan con desequilibrar la balanza de poder.

Uno de los pilares fundamentales de este volumen es la profundización en la dinámica de los personajes. Mientras que el Megatron de esta continuidad se muestra como un estratega implacable y carismático, cuya ambición va más allá de la simple conquista, Optimus Primal debe lidiar con las dificultades de liderar a un grupo heterogéneo en un entorno hostil. La narrativa otorga un peso significativo a personajes secundarios y nuevas incorporaciones, como la astuta Blackarachnia, cuya llegada introduce una capa de intriga y traición que redefine las lealtades dentro del bando Predacon. Asimismo, personajes originales de este cómic, como Nyx y Skold, reciben un desarrollo que justifica su inclusión en el canon, aportando perspectivas frescas sobre el honor y la brutalidad.

El título del volumen, "La Ascensión", no es casual. Hace referencia directa a la aparición de entidades misteriosas que han estado observando el conflicto desde las sombras: los Vok. Estos seres alienígenas, cuya naturaleza es inescrutable, comienzan a manifestar su descontento por la presencia de los Transformers en su "laboratorio" planetario. La introducción de los "Hijos de los Vok" añade un elemento de ciencia ficción cósmica que eleva las apuestas, obligando a ambos bandos a cuestionar si su guerra civil es el peligro más inminente que enfrentan.

Visualmente, el trabajo de Josh Burcham sigue siendo uno de los aspectos más comentados y distintivos de la obra. Alejándose del realismo detallado o del estilo CGI de la serie original, Burcham apuesta por una estética más estilizada, con líneas cinéticas y una paleta de colores vibrante que evoca la energía de los cómics de los años 80 y 90, pero con una sensibilidad moderna. Su diseño de personajes logra capturar la esencia de los juguetes clásicos mientras les otorga una expresividad orgánica necesaria para una historia donde las formas animales son protagonistas.

En este volumen, el ritmo narrativo se acelera. Burnham utiliza la estructura de los seis números para alternar entre la acción trepidante de las batallas de transformación y momentos de introspección política y filosófica sobre el destino de la raza Transformer. Se exploran temas como el determinismo, la evolución forzada y las consecuencias éticas de llevar una guerra eterna a un mundo virgen.

"Transformers: Beast Wars Vol. 2 – La Ascensión" es, en definitiva, una pieza esencial para entender la dirección de esta nueva continuidad. No se limita a ser un ejercicio de nostalgia, sino que expande el lore de Beast Wars de formas inesperadas, preparando el terreno para un clímax donde las lealtades serán puestas a prueba y el destino del planeta colisionará con las ambiciones de Cybertron. Es una lectura obligatoria para quienes buscan una interpretación más madura y cohesionada de la guerra de bestias, manteniendo el espíritu de aventura que definió a la franquicia desde sus inicios.

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