Totem la Revista estrella del Comic

Totem: La revista estrella del cómic no es simplemente una publicación periódica de historietas; es el documento fundacional que permitió la entrada de la modernidad del noveno arte en España. Aparecida en 1977 bajo el sello de la editorial Nueva Frontera, dirigida inicialmente por Mariano Ayuso, esta revista se convirtió en el faro que guio a toda una generación de lectores hacia una concepción del cómic como una forma de arte adulta, sofisticada y profundamente intelectual.

El contexto de su nacimiento es fundamental para entender su relevancia. En una España que despertaba de décadas de censura y aislamiento, *Totem* actuó como un puente cultural. Su propuesta no era el entretenimiento infantil o juvenil que había dominado el quiosco español, sino una apuesta decidida por el "cómic de autor". La revista se nutrió principalmente del material de las grandes cabeceras europeas, especialmente de la eclosión francesa e italiana, traduciendo y adaptando obras que estaban revolucionando el medio en sus países de origen.

El contenido de *Totem* se definía por una eclecticidad exquisita. Fue la plataforma que introdujo de forma masiva a autores que hoy son considerados leyendas indiscutibles. En sus páginas, el lector español descubrió la psicodelia y el surrealismo de Moebius, cuya obra *Arzach* o *El garaje hermético* desafiaban cualquier estructura narrativa convencional. También dio cobijo a la elegancia melancólica de Hugo Pratt y su *Corto Maltés*, permitiendo que el espíritu de la aventura clásica se fusionara con la filosofía y la poesía.

La revista no se limitaba a un solo género. Si bien la ciencia ficción especulativa y la fantasía onírica tenían un peso específico —con autores como Philippe Druillet y sus arquitecturas imposibles o Enki Bilal con su estética geopolítica y decadente—, también hubo espacio para el erotismo refinado y la exploración de la psique humana. Nombres como Milo Manara, Guido Crepax y su icónica *Valentina*, o el hiperrealismo anatómico de Richard Corben, encontraron en *Totem* el vehículo perfecto para mostrar que el cuerpo y el deseo podían ser tratados con una maestría gráfica sin precedentes.

Visualmente, *Totem* supuso un salto de calidad técnica. El cuidado en la reproducción, el uso del color y la elección de las portadas —muchas de ellas convertidas hoy en objetos de culto— transmitían la sensación de que se estaba ante un producto cultural de primer orden, equiparable a una revista literaria o de cine. Además, la revista incluía secciones de crítica, entrevistas y artículos de fondo que analizaban el medio, fomentando una conciencia teórica entre los lectores y dignificando la profesión del historietista.

A lo largo de su trayectoria, la revista supo adaptarse a las mutaciones del mercado, dando lugar a cabeceras hermanas como *Totem Calibre 38*, especializada en el género negro, o integrándose posteriormente en otras etapas editoriales. Sin embargo, su primera etapa sigue siendo la más recordada por su capacidad para romper moldes. No se trataba solo de leer viñetas; se trataba de participar en un movimiento de vanguardia.

En resumen, *Totem* fue la "revista estrella" porque supo aglutinar lo mejor del talento internacional en un momento de sed de libertad creativa. Su legado es inabarcable: sin ella, no se entendería el "boom del cómic adulto" en España ni la evolución de los lectores hacia una apreciación estética más compleja. Fue, en esencia, la publicación que enseñó a todo un país que el cómic podía ser, y de hecho era, literatura dibujada de la más alta alcurnia. Para cualquier estudioso o aficionado al medio, asomarse hoy a sus números es realizar un viaje arqueológico a la época dorada de la creatividad europea.

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