TOTEM el comix

TOTEM: El hito del "comix" adulto y la vanguardia europea

Hablar de *TOTEM* (frecuentemente subtitulada como "el comix") no es referirse a una única historieta con un inicio y un desenlace cerrados, sino a una de las cabeceras más influyentes en la historia del noveno arte en España y el mundo hispanohablante. Publicada por primera vez en 1977 por la editorial Nueva Frontera, bajo la dirección inicial de Mariano Ayuso, esta revista de antología se convirtió en el vehículo principal para la entrada de la modernidad gráfica y narrativa en un mercado que, hasta entonces, estaba mayoritariamente dominado por el tebeo infantil o de aventuras juveniles.

La propuesta de *TOTEM* fue revolucionaria desde su concepción. En lugar de seguir las fórmulas establecidas, la revista se presentó como un escaparate de la "línea clara" y la vanguardia franco-belga e italiana, importando material de publicaciones europeas de prestigio como *À Suivre* o *Métal Hurlant*. Su aparición coincidió con el fenómeno del "boom del cómic adulto" en España, un periodo de efervescencia creativa y libertad de expresión que surgió tras el fin de la dictadura, permitiendo que el cómic fuera tratado finalmente como una forma de arte seria, compleja y dirigida a un público maduro.

El contenido de *TOTEM* se caracterizó por una selección de autores que hoy son considerados leyendas indiscutibles del medio. Fue en sus páginas donde muchos lectores descubrieron la lírica y el humanismo de Hugo Pratt a través de las aventuras de *Corto Maltés*. La revista también fue el hogar de la sofisticación erótica y el trazo impecable de Milo Manara, así como de las experimentaciones oníricas y surrealistas de Moebius (Jean Giraud). Otros nombres fundamentales que poblaron sus números incluyen a Guido Crepax, con su innovadora narrativa visual y su icónica Valentina; Richard Corben, con su dominio del volumen y el color en la fantasía oscura; y Enki Bilal, con sus visiones distópicas y políticas.

Narrativamente, *TOTEM* rompió con la estructura del héroe tradicional. Las historias publicadas en sus páginas exploraban temas que antes eran tabú o considerados demasiado elevados para el medio: el existencialismo, la política internacional, el erotismo explícito pero artístico, la ciencia ficción filosófica y el noir más crudo. No se trataba solo de leer una aventura, sino de sumergirse en la psique de los personajes y en la estética particular de cada autor. La revista trataba al lector como un individuo inteligente, capaz de apreciar la experimentación gráfica y los guiones no lineales.

Visualmente, la publicación supuso un salto de calidad técnica. El uso del color, la composición de la página y la variedad de estilos —desde el realismo más detallado hasta el expresionismo más agresivo— ofrecieron una educación visual a toda una generación de lectores y futuros dibujantes. *TOTEM* no solo importaba talento, sino que también servía de inspiración para el desarrollo de un estilo propio en el cómic nacional, estableciendo un estándar de calidad que obligó a otras editoriales a evolucionar.

A lo largo de su trayectoria, la revista mantuvo una identidad visual coherente, con portadas que a menudo eran obras de arte por derecho propio. Aunque el formato de antología implicaba una rotación constante de series y relatos cortos, el espíritu de la revista permaneció inalterable: la búsqueda de la excelencia artística por encima del mero entretenimiento comercial.

En resumen, *TOTEM* es la crónica de una transformación cultural. Es el registro de cómo el cómic dejó de ser un producto de consumo rápido para convertirse en "el comix": una

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