Totem Aventuras y Viajes

La cabecera Totem Aventuras y Viajes representa uno de los pilares fundamentales de la eclosión del cómic adulto en España durante finales de la década de los 70 y principios de los 80. Publicada por la editorial Nueva Frontera, esta serie se desmarcó de la revista *Totem* original para ofrecer una propuesta más específica, centrada en la narrativa de largo aliento, el exotismo y la exploración tanto geográfica como introspectiva. Como experto en el medio, es imperativo analizar esta obra no solo como un contenedor de historias, sino como el vehículo que introdujo en el mercado hispanohablante la vanguardia del noveno arte europeo.

El concepto editorial de *Totem Aventuras y Viajes* se alejaba del "tebeo" tradicional de consumo rápido para abrazar el formato de álbum y la serialización de obras de autor. En sus páginas, el lector no encontraba simples relatos de acción, sino crónicas complejas donde el viaje funcionaba como un catalizador del cambio psicológico de los personajes. La publicación fue la respuesta española al auge de revistas francesas como *À Suivre* o *Métal Hurlant*, adaptando esa sensibilidad estética y narrativa a un público que demandaba historias con mayor calado intelectual y artístico.

Desde el punto de vista temático, la colección se vertebra sobre la idea del desplazamiento. Sin embargo, el "viaje" en estas páginas se interpreta de múltiples formas: desde la expedición colonial en África o el Amazonas, hasta los viajes oníricos y surrealistas que desafiaban las leyes de la física y la lógica. Las historias contenidas en esta cabecera suelen estar ambientadas en periodos de entreguerras, en fronteras difusas o en entornos exóticos donde la civilización occidental choca con lo desconocido. No hay una búsqueda de la victoria heroica convencional; los protagonistas suelen ser figuras errantes, cínicas o melancólicas que buscan algo que a menudo ni ellos mismos saben definir.

En el apartado artístico, *Totem Aventuras y Viajes* fue el escaparate de los maestros de la "línea clara" y del realismo sucio europeo. Es imposible hablar de esta publicación sin mencionar la influencia de figuras como Hugo Pratt. La presencia de obras que seguían la estela de *Corto Maltés* definió el tono de la revista: un romanticismo decadente mezclado con una documentación histórica rigurosa. Asimismo, la cabecera permitió descubrir el trabajo de autores como Milo Manara en su faceta más aventurera, Sergio Toppi con su composición de página revolucionaria y casi pictórica, o Jacques Tardi, quien aportó una visión cruda y antibelicista de la historia.

Visualmente, la obra destaca por una ruptura con la cuadrícula tradicional. Los autores presentes en esta colección experimentaron con el uso del blanco y negro profundo, el sombreado expresionista y, en las ediciones que lo permitían, una paleta de colores atmosférica que alejaba al cómic de la estética infantil. La narrativa visual se volvió más pausada; se daba importancia a los paisajes, a los silencios y a la contemplación, elementos que hasta entonces eran secundarios en el cómic de aventuras clásico.

La importancia histórica de *Totem Aventuras y Viajes* radica en su capacidad para elevar el estatus del dibujante al de autor total. Aquí, el guion y el dibujo se fusionan para crear atmósferas densas. Las tramas suelen evitar los maniqueísmos: no hay buenos ni malos absolutos, sino hombres y mujeres atrapados en las corrientes de la historia o de sus propios destinos. El componente sociopolítico también es recurrente, reflejando las inquietudes de una Europa en plena transformación, tratando temas como el colonialismo, la pérdida de la inocencia y el desencanto post-revolucionario.

En resumen, *Totem Aventuras y Viajes* no es solo una recopilación de peripecias en tierras lejanas. Es una cartografía del alma humana expuesta a lo desconocido. Para el estudioso del cómic, esta cabecera es el testimonio de una época dorada donde el papel impreso era el territorio de la libertad creativa absoluta, consolidando el concepto de "cómic de autor" en España y tendiendo un puente imprescindible entre la tradición narrativa del siglo XIX y la modernidad visual del siglo XX. Su lectura sigue siendo hoy una experiencia inmersiva que exige un lector activo, dispuesto a dejarse llevar por rutas que no siempre figuran en los mapas convencionales.

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