Total Eclipse

Total Eclipse representa uno de los hitos más ambiciosos y singulares en la historia de la industria del cómic independiente estadounidense de finales de los años 80. Publicada por la editorial Eclipse Comics entre 1988 y 1989, esta serie limitada de cinco números fue concebida para conmemorar el décimo aniversario de la compañía, funcionando como un evento de cruce masivo (*crossover*) que intentaba emular la escala de las grandes sagas de las "Dos Grandes" (DC y Marvel), pero con un catálogo de personajes mucho más ecléctico y experimental.

La premisa narrativa de *Total Eclipse* se sitúa en una escala cosmogónica. La historia es orquestada por el guionista Marv Wolfman, quien poco antes había definido el concepto de evento moderno con *Crisis en Tierras Infinitas*. Wolfman traslada esa experiencia a un universo donde la cohesión no era la norma, sino la excepción. El motor del conflicto es la aparición de Zzed, un ser inmortal y nihilista que, tras eones de existencia, ha llegado a la conclusión de que la realidad misma es un error que debe ser corregido mediante la aniquilación total. Zzed no busca simplemente conquistar mundos, sino deshacer el tejido de la existencia a través de múltiples dimensiones y líneas temporales.

Lo que distingue a *Total Eclipse* de otros eventos de su era es la asombrosa diversidad de sus protagonistas. A diferencia de los universos compartidos tradicionales, Eclipse Comics albergaba propiedades intelectuales de géneros radicalmente distintos. La trama obliga a colaborar a héroes de la Edad de Oro recuperados, como Airboy y su equipo, con personajes de ciencia ficción distópica como Scout (creación de Timothy Truman), y figuras del género de superhéroes revisionista como Strike! o el Liberty Project. Incluso personajes de corte satírico o de "animales divertidos", como los Adolescent Radioactive Black Belt Hamsters, se ven arrastrados a una batalla por la supervivencia que no discrimina entre tonos narrativos.

El desarrollo de la miniserie se estructura como una carrera contra el tiempo. A medida que las fuerzas de Zzed comienzan a erosionar diferentes realidades, los héroes deben agruparse en facciones improbables. La narrativa se fragmenta para mostrar cómo la amenaza afecta desde los callejones urbanos custodiados por The Prowler hasta los confines del espacio y el tiempo donde operan personajes como Aztec Ace. Uno de los mayores atractivos para los coleccionistas de la época fue la inclusión de Miracleman (la versión de Alan Moore), cuya presencia, aunque periférica para no interferir con su propia serie, otorgaba al evento un aura de importancia crítica.

En el apartado visual, la serie cuenta con el arte principal de Bo Hampton, cuyo estilo detallado y atmosférico logra unificar visualmente a personajes que originalmente fueron diseñados por artistas tan dispares como Jack Kirby, Dave Stevens o Todd McFarlane. Hampton utiliza una narrativa visual densa que refuerza la sensación de caos multiversal. Además, cada número incluía historias de complemento (*back-ups*) ilustradas por diversos artistas que profundizaban en el trasfondo de los personajes participantes, sirviendo como una guía exhaustiva del universo Eclipse.

*Total Eclipse* no solo es una historia de resistencia contra la extinción, sino también un experimento editorial. Wolfman logra manejar una cantidad ingente de personajes sin que la trama principal pierda el foco en la amenaza de Zzed. La obra explora temas como la futilidad de la inmortalidad, el valor del heroísmo frente a lo inevitable y la interconectividad de historias que, en apariencia, no tienen nada en común.

En resumen, este cómic es un testimonio de una era en la que las editoriales independientes buscaban demostrar que podían ofrecer epopeyas de la misma magnitud que las grandes corporaciones, manteniendo una voz propia y una libertad creativa que permitía mezclar el *pulp*, la sátira política, el realismo sucio y la fantasía cósmica en un solo relato cohesionado. Es una pieza fundamental para entender la evolución de los eventos en el noveno arte y el potencial de los universos compartidos fuera del *mainstream* tradicional.

Deja un comentario