El lanzamiento de la película *Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutant Mayhem* (Ninja Turtles: Caos Mutante) en 2023 no solo supuso un reinicio visual y narrativo para la franquicia en el cine, sino que vino acompañado de una expansión literaria en el noveno arte diseñada para cimentar esta nueva mitología. El volumen que integra la precuela y la adaptación oficial al cómic se presenta como una pieza indispensable para comprender la psicología de estas versiones adolescentes y el contexto social en el que se desenvuelven antes y durante los eventos del filme.
La sección de la precuela se estructura como una serie de relatos antológicos que ponen el foco en la individualidad de cada hermano. A diferencia de otras encarnaciones donde las tortugas ya son expertos combatientes, aquí nos encontramos con jóvenes en plena etapa de formación, cuya mayor lucha no es contra un clan de ninjas ancestrales, sino contra el aburrimiento y la curiosidad de conocer el mundo exterior. El guion explora la dinámica familiar bajo la estricta y temerosa tutela de Splinter, quien, marcado por traumas del pasado, intenta mantener a sus hijos ocultos en las alcantarillas de Nueva York.
Cada capítulo de la precuela profundiza en un rasgo distintivo: la lucha de Leonardo por ganarse el respeto como líder mientras lidia con sus propias inseguridades; la impulsividad de Raphael y su necesidad de canalizar su fuerza; la obsesión de Donatello por la tecnología humana que rescata de la basura; y el espíritu libre de Michelangelo, quien busca desesperadamente una conexión con la cultura popular de la superficie. Estos relatos funcionan para establecer por qué las tortugas están tan desesperadas por ser aceptadas por la humanidad al inicio de la película, dotando de mayor peso emocional a sus acciones posteriores.
Por otro lado, la adaptación gráfica de la película traslada la narrativa cinematográfica al lenguaje del cómic con una fidelidad notable. La trama sigue el origen de los quelonios tras su exposición al "Ooze" (el mutágeno) y su posterior encuentro con April O'Neil, una joven aspirante a periodista que se convierte en su primer vínculo real con el mundo humano. El conflicto central se dispara cuando las tortugas descubren que no son los únicos mutantes en la ciudad. Un sindicato criminal liderado por Superfly busca erradicar la hegemonía humana para dar paso a una era de dominio mutante, lo que obliga a los protagonistas a decidir entre unirse a sus "parientes" biológicos o proteger a la especie que los rechaza.
Visualmente, el cómic hace un esfuerzo consciente por replicar la estética disruptiva de la película. El estilo artístico huye de la perfección anatómica y las líneas limpias, optando por un trazo que emula el dibujo en un cuaderno de bocetos de un adolescente. Hay un uso vibrante del color y una composición de viñetas que intenta capturar el ritmo frenético y la energía cinética de las escenas de acción. Esta elección estética no es meramente decorativa; refuerza el tema central de la imperfección y la identidad adolescente que define a esta versión de la franquicia.
El cómic también se detiene en detalles que el ritmo cinematográfico a veces pasa por alto, permitiendo al lector procesar mejor las motivaciones de los antagonistas secundarios. La galería de mutantes, que incluye a personajes clásicos como Bebop y Rocksteady, se presenta aquí con un diseño renovado que prioriza la expresividad y el caos visual.
En resumen, este volumen no es solo un producto derivado, sino una extensión necesaria del universo *Mutant Mayhem*. Ofrece una visión más íntima de la vida doméstica de las tortugas antes de su debut público y traduce con éxito una de las propuestas visuales más arriesgadas de la animación reciente al formato papel. Es una obra que prioriza el desarrollo de personajes y el sentimiento de pertenencia, manteniendo siempre el tono de humor y aventura que caracteriza a las Tortugas Ninja.