Tomorrow Stories

*Tomorrow Stories* es una de las propuestas más singulares y ambiciosas dentro del sello America's Best Comics (ABC), una línea editorial creada por el guionista Alan Moore a finales de la década de los 90 bajo el paraguas de WildStorm (y posteriormente DC Comics). Publicada originalmente entre 1999 y 2002, esta serie se aleja de la deconstrucción sombría que caracterizó obras previas de Moore, como *Watchmen*, para abrazar una celebración lúdica, técnica y estilística de la historia del cómic estadounidense.

La obra se estructura como una antología de periodicidad mensual que recupera el formato de las revistas de historietas de la Edad de Oro y Plata, donde varios personajes compartían un mismo ejemplar. Sin embargo, Moore utiliza este formato no solo como un ejercicio de nostalgia, sino como un laboratorio narrativo donde cada segmento rinde homenaje a un género específico, apoyándose en un equipo de artistas de primer nivel que adaptan su estilo a la atmósfera de cada relato.

El contenido de *Tomorrow Stories* se divide principalmente en cinco segmentos recurrentes:

1. Greyshirt (con arte de Rick Veitch): Es, quizás, el segmento más aclamado de la antología. Greyshirt es un justiciero urbano que opera en Indigo City, claramente inspirado en *The Spirit* de Will Eisner. A través de este personaje, Moore y Veitch exploran la narrativa criminal y el *noir*, pero con un enfoque experimental. Las historias de Greyshirt suelen destacar por su complejidad estructural, utilizando composiciones de página innovadoras, juegos con la cronología y simetrías visuales que desafían la percepción del lector, manteniendo siempre el tono de las historias de detectives clásicas.

2. Jack B. Quick (con arte de Kevin Nowlan): Este segmento se centra en un niño genio que vive en el pueblo rural de Queerhaven. Jack B. Quick es una parodia y, a la vez, un homenaje a los personajes de "niños inventores" de la ciencia ficción temprana. Las historias giran en torno a experimentos científicos absurdos que desafían las leyes de la física, provocando situaciones caóticas en su entorno agrícola. El arte detallado y limpio de Nowlan es fundamental para plasmar el contraste entre la cotidianidad rural y los conceptos teóricos imposibles que Jack materializa.

3. The First American & US Angel (con arte de Jim Baikie): Aquí Moore se adentra en la sátira política y social a través del género de los superhéroes patrióticos. The First American es un héroe fuera de forma, ingenuo y obsesionado con su imagen pública, acompañado por su compañera US Angel. A diferencia de otros trabajos de Moore, este segmento utiliza un humor slapstick y una crítica mordaz hacia el consumismo, la burocracia y los clichés del heroísmo nacionalista estadounidense.

4. Cobweb (con arte de Melinda Gebbie): Cobweb es una figura enigmática, una *femme fatale* que habita un mundo de estética gótica y *art nouveau*. Las historias de Cobweb se centran más en la atmósfera, el erotismo sutil y el misterio que en la acción convencional. El estilo artístico de Gebbie aporta una sensibilidad onírica y sofisticada que diferencia radicalmente este segmento del resto de la antología, explorando temas de identidad y deseo bajo una lente de sofisticación decadente.

5. Splash Brannigan (con arte de Kyle Baker): Es el segmento más meta-referencial de la serie. Splash Brannigan es un ser de tinta viviente, una amalgama de tropos de los dibujos animados y los cómics de humor de mediados de siglo. Moore aprovecha este personaje para reflexionar sobre la naturaleza del dibujo y la ficción, utilizando el estilo elástico y dinámico de Kyle Baker para romper la cuarta pared y jugar con la propia materialidad del cómic.

En conjunto, *Tomorrow Stories* funciona como un escaparate de la versatilidad de Alan Moore como escritor. A lo largo de sus doce números, la serie demuestra que es posible rendir tributo a las raíces del medio sin caer en la repetición vacía. La obra carece de una trama lineal única; su valor reside en la variedad de sus relatos y en la capacidad de sus autores para condensar conceptos complejos en historias cortas de apenas ocho o diez páginas. Es una pieza esencial para entender la etapa de madurez de Moore, donde el dominio de la técnica narrativa se pone al servicio del entretenimiento puro y la experimentación formal.

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