Tomb Raider: Inferno es una miniserie de cuatro números publicada por Dark Horse Comics en 2018, que actúa como la culminación narrativa de la etapa de Lara Croft dentro de la continuidad de la "Trilogía del Superviviente" (el *reboot* iniciado en los videojuegos en 2013). Escrita por Jackson Lanzing y Collin Kelly, con el arte distintivo de Phillip Sevy, esta obra se posiciona no solo como una aventura de acción, sino como un estudio psicológico profundo sobre la obsesión, el trauma y la identidad de la arqueóloga más famosa del mundo.
La trama se sitúa cronológicamente después de los eventos de *Tomb Raider: Survivor’s Crusade*. Lara Croft ha pasado meses siguiendo el rastro de Trinity, la organización paramilitar y religiosa responsable de gran parte del sufrimiento de su familia y de los conflictos globales que ha tenido que detener. Su búsqueda de venganza y justicia la lleva hasta un remoto y gélido puesto de avanzada en la Antártida. Lo que comienza como una misión de infiltración estándar para desmantelar una célula enemiga, pronto se transforma en un descenso metafórico y literal a los infiernos personales de la protagonista.
A diferencia de arcos anteriores, donde el enfoque principal era la supervivencia física o el descubrimiento de artefactos antiguos, *Inferno* se centra en el enfrentamiento definitivo entre Lara y el Cardenal, uno de los líderes ideológicos de Trinity. Sin embargo, el conflicto no se resuelve únicamente mediante el intercambio de disparos o el sigilo. La narrativa introduce un elemento disruptivo: una tecnología o fenómeno (dependiendo de la interpretación del lector ante los estímulos visuales) que sumerge a Lara en un estado alucinógeno y surrealista.
Este recurso permite a los guionistas explorar la psique de Lara de una manera que los videojuegos rara vez permiten. A través de visiones distorsionadas y paisajes oníricos, Lara se ve obligada a enfrentarse a sus propios demonios: la sombra de su padre, el peso de las vidas que ha tomado y la pregunta fundamental de si su cruzada contra Trinity es un acto de heroísmo o una obsesión autodestructiva que la está convirtiendo en aquello que jura combatir. El título "Inferno" hace una clara alusión a la obra de Dante, estructurando el viaje de Lara como un recorrido por distintos niveles de revelación personal.
El apartado visual de Phillip Sevy es fundamental para entender la magnitud de este cómic. Sevy abandona el realismo convencional de los números anteriores para experimentar con composiciones de página no lineales, paneles que se rompen y una narrativa visual que refleja la desorientación de la protagonista. El uso del color y las formas abstractas ayuda a transmitir la sensación de que Lara está perdiendo el control sobre la realidad, elevando el cómic por encima de una simple adaptación de franquicia.
En términos de ritmo, la obra es frenética. A pesar de sus momentos introspectivos, no descuida la acción característica de la saga. Hay persecuciones, enfrentamientos tácticos y el uso ingenioso del entorno hostil de la Antártida. No obstante, el núcleo de la historia es la deconstrucción del mito de Tomb Raider. Los autores plantean si Lara puede existir sin un enemigo al cual perseguir y qué queda de ella cuando se le despoja de sus herramientas, sus armas y sus certezas.
*Tomb Raider: Inferno* funciona como el puente temático perfecto hacia los eventos de *Shadow of the Tomb Raider*. Prepara el terreno para una Lara más madura, pero también más consciente de las consecuencias de sus actos. Es una lectura esencial para quienes buscan entender la evolución del personaje desde la joven asustadiza de Yamatai hasta la fuerza de la naturaleza imparable en la que se convierte. Sin recurrir a giros innecesarios, el cómic cierra los cabos sueltos de la guerra contra Trinity de una forma satisfactoria, dejando claro que el mayor descubrimiento de Lara en esta expedición no es un tesoro antiguo, sino la verdad sobre su propia voluntad.
En resumen, es una pieza de narrativa gráfica que destaca por su ambición artística y su valentía al tratar a Lara Croft no solo como un icono de acción, sino como un ser humano fracturado en busca de redención en el lugar más inhóspito del planeta. Es el cierre de una era en el papel, ejecutado con una intensidad que hace honor a su nombre.